sábado, 5 de mayo de 2012

OAXACA, PARAÍSO DE MI MEMORIA, de Ma. de la Luz González Esperón

Con motivo del aniversario número 480 de ciudadanía concedida a Antequera/Oaxaca, el Ayuntamiento de la ciudad, que preside Luis Ugartechea Begué, publicó este compendio de crónicas escrito por doña Luz María Sara González Esperón, diseñado e impreso por Carteles Editores, cuya portada es la siguiente:


Es una perspectiva de la octava y novena cuadras de la avenida Independencia, durante la aurora estival, donde aparece en primer plano la "casa de los leones" y al fondo el neoclásico teatro "Macedonio Alcalá". La foto es de mi autoría. Creemos, quienes hicimos el diseño de esta edición –en mancuerna con Rocío Gómez García– , que sería evocadora, paradisíaca, por lo menos...

El tomo mide 14 x 21.5 cm (vertical) y se adaptó a otros libros que Ugartechea, al frente de la Ciudad, ha editado. Cuenta con 560 páginas, impresas todas en blanco y negro, pero profusamente ilustradas con imágenes de los archivos personales de la autora y de sus amistades, así como de la Fundación Bustamante Vasconcelos y otras de nuestra propia fototeca.

Estas crónicas hacen el "retrato" de la ciudad y sus habitantes durante casi todo el siglo XX. Más adelante reproduciremos el texto con que doña Luz María nos presenta su libro, enseguida el que escribió el Presidente Municipal y al final el que yo escribí y leí durante la presentación que tuvo lugar en el mismo Palacio municipal la tarde del 27 de abril de 2012, con enorme asistencia de público. También Guillermo García Manzano hizo sus comentarios a esta edición en ese evento. Intercalaremos algunas fotos que se incluyen en el libro para hacer más amena esta entrada del blog, pero lo mejor es que iniciemos conociendo a su autora:

Luz María Sara González Esperón. 1956. 


Antes, Ahora, Mañana

La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda, 
y cómo la recuerda para contarla.
Gabriel García Márquez


Cierro los ojos para no ver lo que me rodea y poderme internar más libremente en el mundo de los recuerdos. Ahí, en ese paraíso de mi memoria, –acumulación de emociones y vivencias–, hay muchas cosas que me hacen feliz y que deseo compartir y perpetuar. Me agrada volverme a sentir pequeñita y amada y recordar que nací y corretié en una casa provinciana, que hoy ostenta el número 204 de las calles de Trujano, de amplio patio, soleados los corredores y clara fuente, situada en el Centro Histórico, entonces de acogedor ambiente.

Recordar todo lo que me rodea en estos momentos de supremo abandono al recuerdo, es familiar y sagrado: los abuelos, mi padre y mi madre, mi hermana, mi esposo, mis hijos, mis nietos, los fieles amigos y las destacadas personalidades que ligadas por parentesco o amistad con mis padres, desde pequeña tuve la fortuna de conocer. La peculiar casona familiar de mi niñez y juventud con su maravilloso entorno, los fieles sirvientes, la asistencia a diferentes escuelas con sus inolvidables maestros, las fiestas de cumpleaños, el ir a ofrecer flores a la Virgen María, las piñatas y posadas, los nacimientos, el más querido y más evocador de los jardines El Llano, todo completa el cuadro familiar. Y nos es muy gratificante poder compartir este entramado complejo y múltiple que con estremecedora emoción nos sacude profundamente, ya que somos muy pocos los que, pertenecientes a generaciones pasadas, aún gozamos del privilegio de estar vivos.

Serafín González Cortés, padre nuestra autora.

Pasaron los años y hay que agregar también una serie de acontecimientos notables que formaron parte de nuestra vida en provincia, los que entretejidos por el tiempo a través de los años son ahora como mosaicos con relieves de realidad. Es así que pasan por estas páginas las estampas de un Oaxaca que se fue con nuestros Carnavales llenos de bullicio y alegría; los Juegos Florales, verdaderos concursos de arte, belleza y elegancia; el nacimiento y ocaso de la Sinfónica Instituto de Oaxaca, precursora de la de Jalapa, Ver., e igualmente el de otros destacados conjuntos musicales. Las antiguas y románticas serenatas, las que en el silencio de la noche, hacían vibrar nuestros más recónditos sentimientos; los elegantes y aristocráticos bailes del Casino, los bailes de postín que no han vuelto a repetirse, amenizados por magníficas orquestas, que nos proporcionaron tanta diversión; las tardeadas y “lunadas” en casas de amigos y familiares animadas por la Marimba del Estado con sus cálidas creaciones musicales. Los festejos en el Hotel Monte Albán, vigente desde mediados del siglo XIX; los antiguos salones de belleza con sus pacientes peluqueros que contribuyeron a mejorar nuestra apariencia personal de acuerdo con las últimas tendencias de la moda; y las diversiones que llevan el imprescindible sello de su sencillez, como lo fueron el Cotompinto, juego divertido por excelencia, de legítimo origen oaxaqueño, cuyo principal atractivo es oír los versos de cada figura llenos de gracia e ingenio, el Ancla que jugábamos con las nueces de Cuilapan en el seno familiar durante los festejos de Todos Santos y Día de Muertos y el Palo Ensebado, juego sobresaliente en las fiestas pueblerinas y religiosas.

El tiempo colonial es seguramente el que más tradiciones creó en nuestra ciudad, por lo que no podíamos omitir entre ellas el Viernes de Dolores, festividad establecida en Oaxaca por los Jesuitas, para rendirle culto a la Virgen de los Dolores, fincándose la devoción después en el templo del Patrocinio y posteriormente en el de San Cosme y San Damián. Inolvidables son para nosotros la entonces tradicional vendimia que daba la pauta para la ornamentación del altar en casi todas las casas oaxaqueñas y la magnífica audición de música sacra, teniendo ambas lugar en la Alameda de León. La Semana Santa, con sus obligados estrenos de ropa y sus elegantes paseos en la Alameda y en el Zócalo, donde desgranaba sus melodías, al igual que en la festividad anterior, la Banda de Música del Estado. La Procesión del Silencio, rescatada en 1986, tradición legada por los dominicos hace cientos de años, y que pasó a engrosar las celebraciones tradicionales de la Semana Santa en Oaxaca. Las Cofradías, con su callada labor y continuado esfuerzo para preservar los Relicarios y Estandartes, piezas de gran belleza y valor artístico, que asombran a visitantes nacionales y extranjeros, además del colosal tapete del Día de Muertos en el templo de San Francisco, como un homenaje a Fray Juan Pedro Murillo O.F.M. antiguo capellán del citado templo.

Aparecen para hacerles justicia, ya que nos identifican y nos han dado fama más allá de nuestras fronteras a través de la gastronomía local: el enredado quesillo, los exóticos chapulines y nuestras inigualables nieves oaxaqueñas. De nuestras grandes devociones participa la Virgen de la Soledad, Santa Patrona de los oaxaqueños a la que siento un poco agobiada por el olvido de las nuevas generaciones, porque ya no es como antaño, brújula de nuestros actos y guía de nuestro espíritu y la creciente devoción del milagroso Señor del Rayo, al que miles de oaxaqueños recurrimos en momentos de congoja seguros de que escuchará nuestras plegarias y ruegos.

María Pimentel, abuela de nuestra autora. 1908.

Los relatos de mis mayores nos hablaron de personajes que dejaron huella cariñosa de su vida, quienes conocieron la generosidad de ser y prodigarse de muy diversas maneras. Tuvimos el privilegio en el 2009 de estar presentes tanto en la conmemoración del Centenario del emblemático Teatro Macedonio Alcalá, principal escenario de las bellas artes en tierras oaxaqueñas, considerado entre los principales en nuestro país, como en el Centenario de la Coronación Pontificia de Nuestra Santa Patrona, ocasión en que el pueblo de Oaxaca, se desbordó incontenible en manifestaciones de fe y devoción, y no podíamos olvidar a la Cruz Roja, Institución que en el 2010 celebró sus cien años de trabajo en el país salvando millones de vidas, a pesar de las limitaciones presupuestales.

Sara Esperón Pimentel, madre de nuestra autora. 1929.

Las calles, los templos, las casas, los jardines, toda la arquitectura de Oaxaca tiene su por qué y su sello especial, por lo que, recordar algo de la importancia que en el contexto histórico tienen algunos de sus edificios, nos llevó a seleccionar al Instituto de Ciencias y Artes del Estado, emblemático edificio, cuyo Paraninfo encontró el ocaso, por manos perversas en el 2001 y cien años de historia para la sociedad oaxaqueña se perdieron en escasos minutos; y al Panteón de San Miguel o Panteón General No. 1, recinto que por sus múltiples atributos puede considerarse como algo inédito dentro de los cementerios del país.

Al correr de los años con tristeza hemos visto que algunas de nuestras maneras de ser, de sentir y de llevar la vida, paso a paso, se han ido perdiendo en el horizonte, acompañadas por las últimas voces de las canciones que arrullaron nuestra mocedad lejana. Al modernizarnos estamos perdiendo lo mejor que teníamos: nuestra personalidad. Y, cuando alguna vez escuchamos el tañer de las campanas, en su melancolía parece que lloraran nuestros abuelos, nuestros padres por una vida de antaño tan amada por ellos y por nosotros que se pierde día a día y para siempre, para fundirse en lo común a toda población grande de cualquiera latitud.

Ahora, como resultado de la modernización que nos arrastra a la vorágine de las cosas rápidas, se ha olvidado la vida nuestra, que conservaba un sello propio de otras épocas, sin que ella pierda por eso la visión del momento actual. Además, vemos que falta algo entre las cosas entrañablemente amadas, de nuestra antigua manera de ser, de nuestro estilo de vida, de cosas muy nuestras que ya no se practican y que como dicen los jóvenes de ahora “están fuera de onda”, es decir, ya no se estilan, pero eso hacía a Oaxaca una de las poblaciones de provincia más características de la República, la que por desgracia y para nuestro sentir, pasa empujada por un devenir materialista. 

Es tanto lo que hay que decir de Oaxaca con tan inmenso cariño, que realmente es corto el tiempo para traerlo a la memoria, porque en cualquier aspecto que se tome, salta ese paraíso que nos afirma la convicción de que Oaxaca es una entidad excepcional, plena de diversas culturas, personajes, tradiciones, leyendas, música, costumbres, folcklore, artesanías, gastronomía, arquitectura, arqueología, etc., que forman un acervo interesante y completo y hemos querido exaltar parte de ese tesoro que nos da una personalidad peculiar y genuina porque comprendemos claramente que muchas de las virtudes domésticas y cívicas del pueblo oaxaqueño están íntimamente vinculadas con ella. 

Srita. Amparo Jordán con Emilio Pimentel, 
gobernador de Oaxaca (1902-1911), el día de su boda.

Oaxaca, fue grande en el pasado, lo ha sido en el presente y tiene que seguir siéndolo en el porvenir. D.H. Lawrence se marchó de Oaxaca harto del disimulo de la ciudad, pero cayó rendido ante su belleza. Pero eso fue antes. Ahora, cuando se les pregunta a los viejos habitantes lo que ha pasado con su ciudad, contestan lacónicamente que la han perdido. Sobre nosotros pesa la responsabilidad de una herencia amasada con el ideal y el esfuerzo de nuestros antepasados, y en este momento histórico, de agudo desconcierto colectivo y de grandes degeneraciones en todos aspectos, en que se nos imponen otras maneras de ser que nos llegan de afuera y a las cuales no respondemos con ánimo de triunfo, es cuando más imperiosamente se impone la necesidad vital de refugiarnos en lo nuestro, primero, conociéndolo y después defendiéndolo con gallardía y suprema decisión, para que nuestra bella ciudad no pierda su hechizo.

 Muchas de nuestras tradiciones y costumbres que dieron prestigio a la provincia no tienen el esplendor de antes, algunas que no han declinado o no han muerto se han falsificado y se ha abusado de ellas y otras, desgraciadamente, han desaparecido, se han alejado, se han perdido como un globo pintoresco que por descuido hubiésemos soltado de nuestras manos y desgraciadamente, algunas no merecieron el honor de conservarse en papel impreso. Nos angustia sobremanera que nuestra peculiar fisonomía se vaya borrando lentamente, deformándose y tornándose incolora al modernizarnos.

Estas impresiones que pueden ser consideradas por algunos como incompletas o superficiales, salieron a la luz con un tinte de romanticismo, tal vez ya pasado de moda y han sido un pretexto maravilloso para discurrir, o mejor, divagar, sobre tópicos diversos de algo de lo mucho que sucedió aquí y allá que sería muy largo de contar. Ellas nos dieron también la oportunidad de hacer presentes y rendir un sincero homenaje, a múltiples hombres y mujeres –a quienes tuvimos el privilegio de conocer–, pertenecientes a familias de gran arraigo en Oaxaca, miembros irrepetibles, lamentablemente desaparecidos y cuyos nombres no deben caer en el olvido, quienes dejaron por su bonhomía y personalidad honda huella en la vida ya sea cultural, social o económica de nuestra ciudad. 

Llevada por la inquietud recurrimos a la literatura, forma absoluta de trascendencia, ya que la materia que utiliza es inmortal y no tiene preferencia por ningún tiempo verbal, ella siempre dará vida al presente, al pasado y al futuro. Sabemos que no podemos vivir de las glorias del pasado y que éste es únicamente un referente, que los pueblos no pueden permanecer estáticos que evolucionan y que hay acontecimientos y cosas que no volveremos a ver. Pero, del pasado, sí podemos rescatar lo bueno que nos haya dejado, por lo que tendremos que esforzarnos en actuar y enfrentar los retos que nos impone la realidad actual. De vital importancia se considera tener conocimiento aunque sea en una mínima parte de lo sucedido en nuestro entorno, para aquilatar su trascendencia, y poder decir “…En Oaxaca se estilaba de la siguiente manera…” Recordarlo nos deja un gratísimo sabor de boca y es tanto como agregar a la maravilla de haber nacido en nuestro amado Oaxaca, la maravilla de volver a nacer.

María de la Luz Sara González Esperón
Miembro del Seminario de Cultura Mexicana, A.C.
Corresponsalía Oaxaca “Ing. Alberto Bustamante Vasconcelos”

Alameda de León. Antiguo camellón con que se unía a la Catedral, 
tenía estatuas que representaban a las cuatro estaciones del año.


Don Luis Ugartechea presenta de esta manera la edición:

Durante las primeras décadas del siglo pasado, Oaxaca de Juárez era una ciudad de proporciones humanas, con edificios solariegos y calles que convergían en la seducción axial del Zócalo que era, y sigue siendo, “algo más que la plaza más hermosa de México”, como lo escribió con sentida nostalgia Eliot Weinberger.

Era una ciudad retratada en blanco y negro, manta y barro de nuestra cotidianidad, pero plena de luz y colores anclados en las fachadas perenes de las casas bajas, en la policromía de los mercados y en la exquisita variedad de nuestra gastronomía.

Esa ciudad, que encontramos en Oaxaca en el Centenario de la Independencia Nacional, de Andrés Portillo, y Oaxaca, de Manuel Toussaint, ahora la recuperamos en este libro de María de la Luz Sara González Esperón, escrito con amorosa autoridad de testigo de época.

En Oaxaca, paraíso de mi memoria, su autora construyó un memorial de añoranzas, que perpetúa una época que pocos vivimos y todos debemos conocer para alentar la certeza que Oaxaca de Juárez –como señala nuestra autora– “fue grande en el pasado, lo ha sido en el presente y tiene que seguir siéndolo en el porvenir”.


C. Luis Ugartechea Begué
Presidente Municipal Constitucional
de Oaxaca de Juárez


El Portal de Flores, con la famosa tienda "La Primavera"...1950 ca.


Ahora reproducimos el escrito con el que participamos en su presentación. En él, buscamos narrar el contexto histórico y bibliográfico en el que aparecen estas crónicas. 




Sra. María de los Ángeles Martínez Arnaud, presidenta honoraria del DIF Municipal.
Sra. Luz María Sara González Esperón.
Sr. Guillermo García Manzano.
Sr. Luis Ugartechea B. Presidente Municipal

Señoras y señores.

Oaxaca cumplió 480 años de ciudadanía. Este aniversario es ocasión propicia para reflexionar en voz alta sobre ella y nosotros. Es digno de halago que el Cabildo haya obsequiado este año a su ciudad con por lo menos dos hechos llenos de simbolismo. El primero de ellos es la siembra de ese guaje en la Alameda de León. El segundo, la publicación de este libro inédito “Oaxaca, paraíso de mi memoria” que recoge la original visión femenina de nuestra autora, doña Luz María Sara González Esperón, activa viandante de nuestro espacio urbano. Son muy escasas en Oaxaca estas aportaciones a la crónica citadina provenientes de mujeres nacidas en ella.

La autora, en el "Baile de los penachos". 1959.


Ciudad, libro, árbol y aniversario, de todo esto trata este escrito introspectivo.

Al transcurrir casi cinco centurias desde su origen como espacio urbano reglamentado, creo que sería bueno empezar por saber qué pensaban los humanistas del siglo 16 cuando se referían a la idea de fundar una “ciudad”. El jesuita Giovanni Botero escribió en 1588 esta misión así:

Ciudad se denomina el lugar en que muchos hombres se reunen para vivir con felicidad. La grandeza de la ciudad se llama no el espacio, ni el territorio, ni lo que rodean los muros, sino la multitud de vecinos y su poder [para transformarla]. [Lo escribió en su libro “De la causa de la grandeza de la ciudad”. p. 31. UAM. México, 2006. La primera edición es de 1588 y apareció en castellano en 1593, teniendo como editor a Felipe II, que le ordenó que lo tradujera al castellano nada más ni nada menos que al arquitecto que le construyó El Escorial, Antonio de Herrera.]

Si algo le caracteriza es que fue diseñada como una ciudad abierta. Si la imagináramos como un cuerpo humano, diría yo que la ciudad de Oaxaca reposa sobre el templado valle como una urbe con los brazos abiertos. Una mano se extiende hacia Puebla y la otra hacia Guatemala. Desde el principio fue su vocación la hospitalidad para los viajeros. Pero acabó siendo tan cautivante que muchos de aquellos migrantes se quedaron a vivir en ella. Los que no, la llevaron impresa en sus almas y éstas no descansaron hasta describir sus maravillas y publicarlas como crónicas. A través de ellas podemos leer entre comillas los “rostros” que ha tenido la ciudad. A través de su pluma nos hacen testigos del garbo y elocuencia con que 500 años han cincelado –y en ocasiones destruído– el espacio vital que nos identifica. Hoy presentamos un libro que compendia una mirada local y una activa participación de su autora en la mayoría de los tópicos que narra. Como podrán ver más adelante, se trata de todo un tomo que fue diseñado con muchas fotografías y utilizando una letra que facilitara la lectura. Todo ello lo hará un volumen bello y funcional digno de integrarse a sus bibliotecas.

Docenas de antiguos cronistas extranjeros que llegaron a Antequera-Oaxaca, la retratan como una maravilla, producto de su perfecta sintonía con la gente y la naturaleza que le rodeaba. España le cedió hace 480 años privilegios para estimular su economía propia y hacerla rentable a su único propietario: el rey. Para enfatizar sus derechos jurídicos sobre la naciente ciudad le concede la alegoría de su poder bajo la forma de un león coronado, en guardia, rugiendo. Se trata de un escudo de ultramar que, aunque modesto, se ha vuelto fuente de un linaje urbano y arquitectónico siempre vigente. Pero un linaje nuevo, más popular, más sentimental, enteramente regional, se agregó a esta ciudad tras las luchas de la Independencia. Años después de la toma de Oaxaca por el General José María Morelos y Pavón, hace casi doscientos años, nuestros antepasados buscaron una nueva y necesaria identidad. La hallaron en el trágico mito fundacional que sintetiza en una sola imagen tres virtudes a la vez: valor, lealtad y amor: la Princesa Donají.

La nueva ciudad de rasgos renacentistas diseñada con la modernidad del urbanismo barroco, se hace una con la vieja ciudad mesoamericana de rasgos zapotecas que hallamos en Monte Albán. Ambas son los extremos citadinos que influyen en nuestro ser hasta el día de hoy. La ciudad de trazo novohispano que se extiende hacia los 4 puntos cardinales más la otra ciudad, la más antigua, Monte Albán, que extiende sus brazos hacia el inframundo y hacia el cielo, jardín del sol, la luna y las estrellas. Estos ejes sostienen la magnificencia de Oaxaca de Juárez, ciudad abierta, ciudad celeste.

Paseando en el zócalo: Ángeles Ranz, María Engracia González Valle, Margarita Méndez Gracida, María de los Ángeles Trueba Díaz Ordaz y Elvira Mendoza Canseco.


¡Qué espléndida síntesis! Mito e historia, conjugándose bajo el luminoso cielo de Oaxaca hasta convertirse en identidad colectiva. Donají no solamente es el escudo oficial de nuestro Ayuntamiento, sino símbolo ético de todo oaxaqueño y aún de todo aquel fuereño que llega y se enamora de esta ciudad. Ninguno sabemos a ciencia cierta qué tiene la ciudad de Oaxaca que hechiza, conmueve, inspira... Quizás sea esa mezcla de sufrimiento y valentía... Quizás sea ese carácter sabio y profundo de saberse levantar sin importar cuantas veces caiga a causa de terremotos o por crisis sociales: Lo que camina frente a nuestros ojos es esa Oaxaca de pie y gallarda...

Tal actitud no será solamente por el esfuerzo masculino, sino más bien por la voluntad de sus mujeres. Si yo mismo he flaqueado decidiendo permanecer desfallecido, Martha, mi esposa, me sacude y me impulsa a ese continuo volver a empezar, a ese permanente volver a verlo todo como si acabara de ser creado, como si fuese nuevo, a ese volver a leer las calles y los cielos oaxaqueños, volver a recordar, volver a estar bajo la sombra de sus nobles árboles... Como buena ciudad de raices culturales zapotecas, la mujer ocupa un rol fundamental, aún si no ejerce el poder político directamente. Es tan importante la mujer para Oaxaca que vivimos bajo el manto protector de una princesa: Donají... y de una reina: Soledad, nuestra Patrona espiritual. Ejemplos claros de nuestra síntesis cultural: zapoteca y española.

Son mujeres las que nos dan identidad popular como ciudad alegre y esforzada: las chinas oaxaqueñas... La identidad gastronómica la enriquecen las chapulineras, las tlayuderas, las tejateras, las nicuatoleras, las neveras, las chocolateras y las amables señoras que nos agasajan con los tamales de mole envueltos en hoja de plátano... Son presencia cotidiana en nuestras calles, plazas y mercados. El siglo 20 es la centuria de la emancipación de la mujer oaxaqueña. La mujer es una aguda observadora de su entorno, aunque utiliza magistralmente la persuación antes que la fuerza y el rencor social o psicológico para imponerse.

En los últimos diez años en Oaxaca hemos producido, sólo en Carteles Editores, más libros de ciencias sociales cuya temática es nuestra ciudad y nuestro estado, que en los últimos 30 años del siglo pasado. Predomina la edición de libros de historia, disciplina ésta tratada con gran rigor académico por autores y autoras locales y extranjeras. Algunos de ellos, ya avecindados en esta ciudad. En la actualidad, la historia de Oaxaca la escriben a la par hombres y mujeres. Muchas de ellas no nacidas en este solar, pero como si lo hubieran sido. La ciudad de Oaxaca sería otra muy distinta sin ellas.

Kermesse en el zócalo. Grupo de hawaianas (1942).
Lolita Esteva, María Luisa Sáinz Meixueiro, Sara Abascal, Concepción Aziz Meixueiro, Guillermina Hernández Estrada, Yolanda Aziz Meixueiro, Gracia Larrazábal Forte, Beatriz Álvarez Moguel y Betty Aranda Robles.

Enriquece esta nómina nuestra autora. Al libro “Oaxaca, paraíso de mi memoria”, de doña Luz María González Esperón, le espera un destino además de bello importante. Así es como un libro deviene en un clásico. Y un clásico, desde el punto de vista editorial, es aquel volumen escrito con tanta inteligencia como amor en sus contenidos, lo que le hace re-editable. Este volumen que hoy nuestro Cabildo obsequia a la Ciudad como regalo de cumpleaños, tiene como primera virtud que, en conjunto, es un reportaje ilustrado de varias décadas de nuestro siglo 20. Su siguiente virtud es que no contiene solamente datos, nombres y fotografías, sino un alma entera, un alma femenina que observa con entusiasmo siempre constructivo el devenir del tiempo en la ciudad.

Cuando se quiere conocer mejor la historia de México del siglo 19, deben leerse necesariamente las crónicas que escribió la Marquesa Calderón de la Barca, escocesa de nacimiento, testigo de una de las etapas más convulsas de nuestra patria: La vida en México, que es como tituló Porrúa su libro, salido de la imprenta muchos decenios posteriores a su redacción, pues su autora no se creía cronista ni mucho menos digna de ser autora de tan original visión femenina...

Oaxaca, paraíso de mi memoria” estará a la par de aquel libro cuando el oaxaqueño del siglo 22 quiera conocer cómo era nuestra costumbre de ir a escuchar danzones bajo la fronda de un laurel en el zócalo, cómo se enriquecía el ocio dominguero tomando una nieve de sorbete con nenguanitos... qué tan galanas resultaban las muchachas de sociedad... empezando por la autora, una mujer tan encantadora como inteligente. Debo recalcar el título no es una metáfora simple pues la autora reconoce a su ciudad como un paraíso digno de compartirse.

Boda de Bertha Santibáñez Muñozcano con René Michel (1946). Yolanda López Bonavides, María de Lourdes Fagoaga Muñozcano, María Elena Puig Cassauranc  y Olga Santibáñez Muñozcano.



No conozco los nombres de mujeres cronistas que hayan escrito sobre Oaxaca entre los siglos 15 y 19. Al parecer, si debo confiar en mis fuentes bibliográficas, no hubo ninguna. Es hasta el siglo pasado que se tienen los testimonios escritos de muy pocas mujeres extranjeras. A su paso por esta ciudad, Katherine Anne Porter, periodista estadounidense, reseñó la artesanía de Oaxaca, que conoció entre 1920 y 1923. La poeta chilena Gabriela Mistral, a quien Mitla le hizo componerle versos. Laurette Sejourné, arqueóloga y antropóloga francesa, que visitó hacia 1952 Juquila y escribió Supervivencias de un mundo mágico... y finalmente Lilianet Brintrup, chilena, doctora en literatura hispanoamericana, que escribió la crónica de su apasionado encuentro con nuestra ciudad en 1994 (inédito).

Tengo la impresión que desde que inauguramos el actual milenio, el oaxaqueño y la oaxaqueña han vuelto la mirada sobre sí mismos, purificando sus memorias, organizando sus recuerdos, practicando el intenso ejercicio de reflexionar sobre su papel en la sociedad, iniciando un diálogo con su tiempo, con su época y con su ciudad. Lo han hecho a través del ensayo biográfico, de la crónica literaria, del poema y aún de la crónica fotográfica. Algunas son ya libros publicados y otros son aún proyectos.

Por ejemplo, citaré de memoria a quienes han publicado libros: Dora Cecilia Aceves Martínez, arquitecta dedicada a saber todo sobre las casas oaxaqueñas; doña Arcelia Yañiz, que ha publicado mucho en la prensa y nos ha dejado una crónica muy oportuna del amor que se tuvieron Oaxaca y el teatro; doña Gloria Larumbe, y las costumbres de una ciudad llena de gentileza; Gloria Zafra, quien ha enfocado su mirada hacia las oaxaqueñas más humildes: las artesanas y las ya desaparecidas tortilleras de san Felipe del Agua.

Utilizamos para engalanar esta edición fotos del acervo de la Fundación Bustamante Vasconcelos, ejemplar institución que dirige Chelito Bustamante. Su fototeca del Oaxaca del ayer, sin lugar a dudas, la más rica y emocionante. ¿Cuántas familias, ahora mismo, no poseen imágenes de nuestra ciudad dignas de formar una única colección? Sería bueno que las donasen a una institución municipal que garantice su perpetuidad, pienso.

Diego Innes Acevedo (1891-1985) y Fausto García Pujol (1910-1997)

Amiga de don Néstor Sánchez, mi padre, doña Luz María ha sido una presencia constante en muchos sucesos culturales y sociales desde que me acuerdo. La conocí en alguno de ellos. Mi afinidad con ella radica en ese espíritu de reportera que tiene. Elige un tema para investigarlo lo más a fondo que se pueda, busca a sus protagonistas y toma sus declaraciones. Luego retorna al hogar y, quizás mientras guisa los platillos del día, redacta un par de nuevas preguntas, con las que vuelve al día siguiente a buscar otros interlocutores que puedan respondérselas. Su curiosidad por las cosas de Oaxaca no tiene límite. Emplea meses en atar los cabos sueltos. Al cabo del tiempo, logra por fin redactar, revisar y re-escribir el fruto de su investigación de campo. Hay mucha memoria, pero también mucho diálogo encerrados en estas páginas. Escribir bien no es oficio que se domine a las primeras. Sin embargo ella lo ha logrado y cada nueva página que escribe supera a la anterior. Ha sido un honor para Carteles Editores editar esta obra, cuyo toque femenino atrapará al lector desde las primeras páginas.

Ya dije qué es una ciudad y para qué sirve. Ahora terminaré opinando qué es una cronista y para qué sirve.

Los libros transforman la realidad que quien los lee. Un libro de esta naturaleza sirve para recordarnos qué hicimos bien en el pasado. Una vez que lo sabemos, podremos superar aquel esfuerzo, aquella idea, engendrando una mejor.

Delante de nuestros ojos el Municipio se transforma velozmente, pero no siempre en la mejor dirección. Conceptos ambiguos y hechiceros como “la modernidad” y “el progreso”, o la “fluida vialidad” en vehículos de motor, suelen desenfocar nuestra mirada y hacernos tomar decisiones esclavizados por esa perversa miopía. La aparición de libros como éste podrían servirnos para reformularnos preguntas sobre: ¿qué hacemos con las fiestas de nuestros barrios y sus chachacuales? ¿Qué hacemos con nuestras casi desfallecientes industrias artesanales? ¿Cómo modernizaremos nuestros mercados públicos, sin dañar su esencia? ¿Cuándo nos libraremos de la esclavitud del semi dios Automóvil, César del Magno Imperio Gasolínico de la Magna y la Premium, y Gran Duque del Disel y otros Combustóleos? ¿Cómo impediremos que nos destruyan los diáfanos cielos de Oaxaca? ¿Esperaremos que también los declaren patrimonio de la humanidad?...

Srita. Flora Elsa Brena Torres,
Reina de los Juegos Florales de 1944, en el teatro
Macedonio Alcalá.


Me anima que este Ayuntamiento haya sembrado un ejemplar del árbol de guaje en la Alameda de León, donde Alonso García Bravo tuvo que talar cientos para poder levantar esta ciudad. Es un acto lleno de simbolismo, un guiño hacia el futuro tanto como hacia el pasado, pues esta ciudad capital y el territorio estatal ostentan como nombre de pila el de aquel modesto ser vivo con alma vegetal: el guaje. Este árbol no sólo dio el nombre al hermoso valle central que cautivó a los viejos cronistas, sino que en sus primeros tiempos ofreció su madera para construir casas, monumentos, y delimitar solares; dio sus vainas para enriquecer la dieta popular; entregó su madera para alimentar los fogones con los que se inventó la cocina oaxaqueña, y sobre todo dio su personalidad ecológica y paisajística a esta tierra cuyos primeros pobladores fueron precisamente ellos, los guajes. Para mí, este acierto del Presidente Municipal me confirma mi tesis de que, tras el cisma de 2006, el oaxaqueño ha vuelto sus reflexiones hacia sí mismo, en una intensa búsqueda para hallar las respuestas adecuadas al desafío de nuestro presente. Todos deberíamos sumarnos a esta vuelta interior. El libro “Oaxaca, paraíso de mi memoria” resulta un excelente comienzo pues ha fijado en el papel lo que de suyo es fugaz: el tiempo.

La ciudad es para sus vecinos “su mundo”, y en este sentido el mundo es receptáculo del tiempo. El tiempo lo creó Dios, pero lo diseñó así para que la vida pudiera agitarse, transcurrir y reposar (Hermes Trimegisto).

El tiempo dialoga con el Orden espacial. El Espacio y el Tiempo, la ciudad y la vida, provocan la transformación de todas las cosas que hay en la ciudad, pero sería el caos más absurdo atropellándose ante nuestros ojos si no tuviéramos el auxilio de los cronistas. La crónica convoca a las almas de nuestros ancestros y las sienta en una mesa de banquete a dialogar con nosotros. Dice la tradición que Homero, el más grande cronista de todos los tiempos, era ciego, pero dictaba sus versos a un escriba... bástenos sólo abrir un libro –éste libro– y posar los ojos en cualquier párrafo para que brote ese manantial de conocimientos y sensaciones recogidas y ordenadas por una mujer memoriosa. Desde siempre el trabajo de los cronistas es evitar que nuestra memoria se desmorone como un pan en el agua. La patria es por igual territorio que memoria. Entonces ¿qué es un cronista?

Es un humilde intermediario entre el tiempo y la eternidad...

Claudio Sánchez Islas.
27 de abril de 2012.
Oaxaca de Juárez.

Nota: los pies de foto, tan detallados, pertenecen a la edición impresa.




Baile de disfraces en el Casino Oaxaca, 1920 ca.


El índice de este libro es el siguiente. El número corresponde a la página:

Presentación. 7
Antes, ahora, mañana. 11
A mis maestras, con respeto y gratitud. 19
Colegio particular "Unión y Progreso". 29
Luz Cordero Bermúdez de Galindo y la Academia Científica "La Corregidora". 45
Mayo, mes de las flores. 59
Relatos de la abuela. 67
Una remembranza obligada. 81
Aquellos bailes del Casino. 101
Baile del recuerdo y festejos de XV años. 123
Baile de los Penachos. 131.
Juegos Florales, arte, cultura y belleza. 137
Las antiguas serenatas. 159
Como era el Carnaval en Oaxaca. 179
Un diálogo con El Llano. 205
El Hotel Monte Albán, el más antiguo de Oaxaca. 225.
Viernes de Dolores. 243
La Procesión del Silencio. 255
Cofradías, Estandartes y Relicarios. 263
El colosal tapete del "Día de Muertos" en el templo de San Francisco. 273
El Señor del Rayo, (Santa Iglesia Catedral de Oaxaca). 281
Los salones de belleza de antaño. 291
Las inigualables nieves oaxaqueñas. 305
El afamado quesillo oaxaqueño y los chapulines. 321
¡Tabla aquí cotompintero! El Ancla y el Palo Ensebado. 321
Las piñatas y las posadas. 355
Los Nacimientos. 369
Marimba del Estado de Oaxaca. 383
Homenaje póstumo a don Diego Innes Acevedo. 395
Coronación, Jubileo y Centenario de la Coronación Pontificia de nuestra Santa Patrona. 401 
Cruz Roja Mexicana. Delegación Oaxaca. 425
Instituto de Ciencias y Artes del Estado y el ocaso del Paraninfo. 449
La Orquesta Sinfónica Instituto y otros conjuntos orquestales de Oaxaca. 469
Un rostro que se niega a ser olvidado: Adolfo G. Silva. 491
Centenario del Teatro Macedonio Alcalá. 503
El antiguo Panteón de San Miguel. 531
In memoriam. 548
Agradecimientos. 550
Bibliografía. 553


El libro puede conseguirse en la Dirección de Relaciones Públicas del H. Ayuntamiento de nuestra ciudad... Aún no estamos ciertos de si estará en librerías, pero lo averiguaremos y lo informaremos en este blog cuando tengamos el dato.







sábado, 24 de marzo de 2012

REPENSAR EL AGUA. LAS REFLEXIONES DE AGUAXACA

Ha salido a la circulación un interesante libro, fruto de las reflexiones de Laura López López y Juan José Consejo. Ambos han tenido como tema de análisis el problema del agua en Oaxaca. Su portada es la siguiente:

La edición fue hecha a todo color, sin embargo se cuidó de tenerla al alcance del público que podría pagar menos de $200.00 pesos por ejemplar. Ya está a la venta en Proveedora Escolar, Educal (dentro del exconvento de Santo Domingo, y la Grañén Porrúa). El diseño es de Jorge López.

Para apreciar mejor sus contenidos reproducimos aquí su índice, su presentación y el texto escrito por Gustavo Esteba que aparece como prólogo. Vale la pena echarle un vistazo ahora que el clima es un asunto de la mayor preocupación en el planeta y ha llegado la terrible temporada de secas a Oaxaca.





PRESENTACIÓN


El panorama actual del agua, en México y el resto del mundo, muestra una condición dramática: cada vez más gente sin acceso a agua limpia, inundaciones catastróficas, contaminación. Las respuestas convencionales, de carácter burocrático, técnico o de mercado, no sólo no han resuelto esta situación, sino que en ocasiones la agravan. Hay, sin embargo, otras maneras de enfrentar estos desafíos, las cuales consideran útiles pero insuficientes las mejoras en la eficiencia y las medidas del mercado y apelan a nuestra rica tradición histórica para proponer un cambio fundamental en la relación social con el agua.

Así, en los Valles Centrales de Oaxaca, al sur de México, desde 2003 llevamos a cabo una iniciativa que evoca el sentido sagrado del agua y reconoce la fragilidad de su ciclo. Se trata de Aguaxaca, un proyecto en que con muy diversos actores sociales buscamos proteger los procesos naturales de los que depende nuestra disponibilidad de agua y al mismo tiempo mejorar las condiciones de vida de los habitantes de la ciudad y del campo.

En estos años hemos consolidado métodos y estrategias fundadas en un original planteamiento de las líneas de trabajo: la foto (investigación), la mesa (concertación y mecanismos de financiamiento), el plan (que se deriva de la foto y la mesa), las herramientas (acciones concretas de regeneración y tecnología alternativa) y la voz (difusión y concienciación). Como parte de esta última línea iniciamos en 2005 la publicación de una revista bimensual que llamamos también Aguaxaca.

En 25 números abordamos el tema del agua desde los más diversos ángulos, revisamos críticamente noticias locales, nacionales e internacionales, registramos los avances del proyecto del mismo nombre y dimos siempre cabida especial a los niños. Al ver en perspectiva todos estos materiales, en particular la sección Reflexiones, nos percatamos de que en conjunto describían un buen panorama de la condición actual del agua, así como una visión fresca y documentada de diversos temas críticos. De modo que cuando la Fundación Gonzalo Río Arronte nos sugirió reunirlos en un libro aceptamos con entusiasmo.
Luego de una revisión de su pertinencia y actualidad, hemos convertido en capítulos los principales temas abordados en Aguaxaca, con introducciones que les dan contexto. También hemos incluido algunos recuadros y materiales complementarios.

Ponemos entonces en sus manos esta modesta contribución a la tarea de repensar el agua.



PRÓLOGO
Por GUSTAVO ESTEBA

Se desatan cotidianamente guerras por agua. Miles de personas mueren cada día de sed y millones padecen falta relativa de agua: la que obtienen es insuficiente o de mala calidad, por lo que se enferman y muchos no logran sobrevivir. Más de tres y medio millones de personas mueren al año por haber ingerido agua contaminada. Un niño muere cada tres segundos por ese motivo...1

Las cifras del fenómeno no tienen precedente, pero nada de esto es novedad. El hambre y la sed son viejas compañeras del hombre. Desde tiempo inmemorial la disponibilidad de agua ha determinado la suerte de los pueblos, su lugar de asentamiento, su migración, su prosperidad o su muerte. Lo que es novedoso es que hoy se dispone de más agua para consumo humano que en toda la historia de la humanidad, tanto en la cantidad total como por persona. ¿Por qué, entonces, esa falta absoluta o relativa de agua? ¿Por qué padecer sed cuando hay más agua que nunca? ¿Cuándo se dispone, además, de medios técnicos mejores que en el pasado para tener acceso al agua y guardarla?

No necesitamos ir muy lejos para encontrar respuestas a estas preguntas –que Aguaxaca ha respondido de manera práctica y sencilla por casi diez años.

Primero perdimos de vista el carácter sagrado del agua, una bendición sin la cual no podemos vivir. Todos debemos tener acceso a ella, pero a condición de respetar lo que es. Si no lo hacemos, si la tratamos como cosa o, aún peor, como mercancía, que es el estilo actualmente dominante, nuestra arrogancia se volverá contra nosotros y estaremos condenados a padecer sed.

Después perdimos sentido de la proporción. Pensamos que podíamos hacer con el agua lo que se nos diera la gana... si era técnica y económicamente factible. Empezamos a basar nuestras decisiones respecto al agua y todo lo que se le asocia –incluyendo lugares y formas de vivir– en criterios de factibilidad técnica y económica, no en la sensatez, la justicia y la armonía en nuestras relaciones con la naturaleza y con los demás. Estamos pagando las consecuencias de esa actitud.

Somos agua, casi literalmente, y el agua es vida. Lo hemos sabido desde siempre y hemos actuado en forma congruente con esa conciencia. Cada vez que un grupo humano perdió de vista sabiduría tan elemental pagó un altísimo precio –incluyendo el de su propia desaparición. Es esto lo que ahora nos ocurre. Se generalizó la mentalidad económica dominante y se le aplicó también, mecánicamente, al agua que desde siempre nutrió nuestros sueños e hizo posible el florecimiento de todas las civilizaciones. Esa mentalidad insensata, que está teniendo un impacto devastador sobre la naturaleza y la sociedad en todas partes del mundo, se asoció con el “imperativo tecnológico”: hay que hacer cuanto es técnicamente posible. Se ha puesto así en riesgo de perecer a millones de personas y se amenaza seriamente la supervivencia misma de la vida en el planeta.

Tenemos en México un ejemplo espectacular de este camino torcido. Dejamos crecer, sin cortapisas, el asentamiento humano en que hoy habita la quinta parte de los mexicanos, una aglomeración insensata que hace tiempo perdió la condición de ciudad. Cuando se agotaron todas las posibilidades locales de abastecerse de agua se le empezó a traer de lugares cada vez más lejanos.

“En la ciudad de México”, comentó Iván Illich en 1985, ”el agua es más preciosa que en cualquier otro lugar del mundo, porque la bombean hasta dos mil metros de altura y desde 250 o 300 kilómetros, secando el centro de la República y haciendo imposible la agricultura y las mejoras de los pueblos.”
“Realización ingenieril espléndida, con maquinaria extranjera, para hacer lo que no se hace en ningún otro lugar: poner a funcionar bombas para elevar miles de metros cúbicos de agua por segundo a 1,700 y 2000 metros de altura.”

“Cuando el agua llega a la metrópoli se usa para la industria, fines públicos y la mayor parte para las casas. Y ¿para qué se usa en las casas? Para diluir excrementos y evacuar basura… Se ha educado al pueblo a cagar “decentemente” en una taza llena de agua que se va al tiro de una cadenita…”

Pero en México, agregó Illich, sigue habiendo mucha gente que no podrá tirar de la cadenita por mucho tiempo. Sugirió que al reflexionar sobre alternativas se recordase que antes de 1854 en Londres se consideraba que el WC era un lujo de tipos raros de clase alta y en París el gobierno se opuso a la idea hasta 1885.2

Se observa así uno de los aspectos más graves del asunto: la injusticia. Mientras los habitantes de Chalco o Iztapalapa sólo tienen acceso a 20-80 litros de agua al día, los de Las Lomas consumen entre 1000 y 1200 litros diarios. Esta desigualdad se sigue agravando, lo mismo que los daños ecológicos y la irregularidad en el abasto de agua. Se hace cada vez más evidente que esta locura no puede continuar. Es preciso detenerla.
El punto de partida está claro: cambiar nuestra actitud respecto al agua, recuperando antiguas tradiciones y dándoles una forma contemporánea. Esto empieza en cada casa, en donde puede lograrse en muy poco tiempo un avance significativo, entre otras cosas mediante la utilización de innumerables técnicas alternativas que han estado proliferando. Pero no puede detenerse ahí. Es una cuestión social de la más alta prioridad.

Es sabido que la agricultura es el principal consumidor de agua: cultivar un tomate absorbe 13 litros. Sabemos también que los procesos industriales modernos han empezado a rivalizar con ella. Para producir unos zapatos de cuero se emplean unos 8000 litros; un automóvil requiere más de 250 000…

Recuperar sentido de la proporción, reconocer los límites a nuestra acción, no significa en modo alguno regresar a la edad de piedra y renunciar a cuanto puede ofrecer la civilización contemporánea. Pero implica, en el caso del agua, adquirir clara conciencia de su ciclo y aprender a respetarlo. Se trata de intentar un diálogo en que seamos capaces de adaptarnos a las restricciones reales de la cuenca en que vivimos.

Como Aguaxaca nos ha enseñado, en la ciudad de Oaxaca podría lograrse plena sustentabilidad, sin causar daño ecológico alguno a los alrededores y dejando atrás para siempre la periódica escasez que afecta la mitad de cada año a todos los habitantes de la ciudad…y el periódico exceso, causado por inundaciones de toda índole. Se cuenta con herramientas técnicas para ello, probadas en la práctica, y también con el dispositivo social que podría concertar el empeño colectivo: el Foro Oaxaqueño del Agua.

Para avanzar por ese camino sensato que capas cada vez más amplias de la sociedad están empezando a recorrer, podemos encontrar inspiración en quienes no se dejaron abarcar por la mentalidad dominante –los pueblos indios y campesinos que nos dicen una y otra vez: “Amamos nuestra tierra y nuestro río, porque son ellos quienes nos alimentan y quienes han visto el caminar de nuestros pueblos, la esperanza que corre por sus aguas”. Esos pueblos, cada vez mejor organizados en frentes que resisten las amenazas que les plantean presas, minas y todo género de proyectos impulsados por desarrollistas públicos y privados, nos dicen sin titubeos que no permitirán que se destruyan sus condiciones de supervivencia. “Hemos escuchado el correr del río”, nos dicen, “la voz de nuestros ancianos. Nuestra palabra se entreteje en un petate que nos hace reflexionar”. Consideran que esos proyectos benefician al gobierno y a las empresas, no a las comunidades. No los permitirán. “Queremos entregarles a los niños y a los jóvenes la tierra que nos dejaron nuestros antepasados. Por ellos seguiremos nuestro camino de reflexión y de lucha”.3

Como ellos, un número creciente de personas se interesa cada vez más en el asunto y empieza a tomar el asunto en sus manos. Para todas ellas, y para quienes empiezan apenas a buscar opciones ante dificultades de las que ya nadie puede escapar, esta espléndida compilación de textos publicados en Aguaxaca desde 2003 será de inmensa utilidad.

lunes, 19 de marzo de 2012

Ferrán Adrià y el chile chilhuacle

Como consta a muchos blogueros que sintonizan estas páginas librescas, hace tiempo expresé mi preocupación por el chile chilhuacle, endémico de Cuicatlán en la Cañada oaxaqueña.

Precisamente en el transcurso de escribir un libro sobre los Patrimonios Naturales y Culturales de Oaxaca hallé que ya sólo quedaba un único agricultor de ese emblemático chile que es con el que se debe hacer el mole negro de Oaxaca. Si se usare otro chile podrá quizás ser visto como negro, pero no tendrá el sabor del histórico mole negro oaxaqueño ni tendrá su aroma tan particular.

Ultimamente lo que consumimos como tal, ya sea servido en un restaurante, fonda o comprado en pasta, resulta "gato por liebre", una tomadura de pelo en la que el sabor predominante del chocolate o el excesivo picor de otros chiles toma el sitio que le correspondería al chilhuacle.  Y no se diga de la abundante manteca o grasa que le ponen para sustituir al insustituible. Quizás lo hacen para despistar el paladar del comensal mientras le despojan la cartera...

Total que el gran cocinero catalán Ferrán Adrià visitó México hace apenas unos días. Creo que nunca había venido a estas tierras, así que su presencia es un acontecimiento cultural de gran relevancia, no solo para el amplio mundo de la sensualidad gastronómica. Ya se sabe que Adriá es un metafísico de los sabores y un revolucionario de las formas en que la comida puede presentarse, sorprender y deslumbrar al comensal. Hace poco leí su biografía escrita por Colman Andrews titulada "Re-Inventar la cocina. Un viaje incesante por la gastronomía", editorial Phaidon. Un librazo bien escrito, con un enfoque muy moderno, para nada contemplativo ni meloso, sino crítico y lleno de datos que parecieran nimios, pero en conjunto hacer el retrato más acertado de Adrià y el contexto en el que surgió su genio. Además estoy leyendo "Comida para pensar, pensar sobre el comer" acopio de textos filosóficos sobre estos amenos temas, coordinados por Richard Hamilton y Vicente Todolí, publicado por Editorial Actar, que además tiene un diseño gráfico y editorial como sus contenidos: novedosos y deslumbrantes.

Pues Adrià es, aparte de todo, un tipo sencillo que dio conferencias, entrevistas, charlas, posó ante los fotógrafos y demás en su visita a México. Lo que me llamó poderosamente la atención fue leer la nota firmada por Arisbeth Araujo, reportera enviada a Cancún para cubrir la nota. Publicó en la sección "Buena Mesa" del diario Reforma la siguiente nota, que copio tal cual:


FERRÁN ADRIA RECONOCE LO HECHO EN MEXICO.
HOMENAJE EN CANCÚN. 
Arisbeth Araujo.
Enviada.

Cancún.- Siete chefs mexicanos pulieron durante diez meses el menú de nueve tiempos que ofrecerán hoy (viernes 16 de marzo de 2012) en una cena de gala para rendirle honores al genio catalán.
Mezcal, achiote, chile chilhuacle, cuitlacoche, chipotle, epazote, frijol, maíz y flores son algunos de los productos mexicanos elegidos para deleitar a Adrià en el marco del Cancún-Riviera Maya Wine & Food Festival.
El equipo de chefs –apodado “bulliboys” por los organizadores del festival– lo conforman Federico López, Jonathna Gómez, Arturo Fernández, Francisco Méndez, José Miguel García, Christian Bravo y José Ramón Castillo.
Figuran entre los platillos una roca de mezcal con gelatina caliente de naranja, xnipec y chichilo negro; paisaje culinario con maíz, cuitlacohe y chipotle; esquites con ensalada de quelites y trucha empapelada; mole de novia con robalo a baja temperatura, y mariscos con hierbas, aguacate y flor de jamaica.
El Grand Ballroom Live Aqua Hotel alojará la cena para 350 invitados de la escena gastronómica y vinícola nacional.

¡Brinqué de gusto al leer las palabras chile chilhuacle y chichilo negro!
Al parecer los Dioses Jesús y Guzío de nuestras dos tradiciones judeo-cristiana y mesoamericana no habían abandonado al chilhuacle sino que lo habían rescatado del borde del precipicio de la extinción como cultivo cotidiano de Cuicatlán.
Con el chilhuacle negro (hay chilhuacle rojo y amarillo) se hace el chichilo negro, que es un mole tan fino y tan distinto del mole negro y también tan antiguo que verlo elegido para halagar el paladar del semidios Adrià me hizo sentirme feliz de haber participado en llamar la atención sobre su triste olvido.  En un texto que se publicó en este mismo blog hace tiempo hablo del caso –y ocaso– del chichilo, pero qué bueno que los chefs contemporáneos han resultado más sabios que muchos de nosotros y su audacia respecto a los nuevos sabores, que no son otros que los viejos sabores, es precisamente una de las sabias enseñanzas de Adrià. Gracias a esa nueva actitud han por fin rescatado al chilhuacle y al chichilo y habiéndolos encontrado tan llenos de virtudes culinarias los colocaron en el histórico banquete como las joyas de la corona gastronómica que son. ¡Salud por esos muchachos. Otra vez la juventud nos ha salvado!

No dice la nota quiénes ni cómo eligieron esos ingredientes, pero comparto la nota que agrega que los chefs de los restaurantes Pujol y Paxia fueron los que llevaron la batuta para estos fastos. Ambos restaurantes son, en México, vanguardistas y han sido premiados por ello. Esperemos unos días más las siguientes reseñas y habremos tenido el panorama completo.

La noche del pasado sábado cenamos en casa de Emilia y Sebastián van Doesburg y comentamos allí (Lola, Martha, Prometeo y yo) esta presencia chilhuaclera en el paladar que halagaría a Adrià. Mi cuñada Lola hace un exquisito Chichilo... Brindamos por ello y nos propusimos también llamar la atención sobre su hermano gemelo del chilhuacle, el "chilcozle" o "chilcostle", también endémico de Cuicatlán y alrededores.

No cejaremos en ello, ténganlo por seguro. Ojalá otro tanto hiciera el actual gobierno del estado que, como siempre, nos escuchó pero no nos hizo caso. Siguen echados en sus cubículos burocráticos. Es una lástima que hayan perdido esta oportunidad. Por otro lado debemos agradecerles que no estorbaran, cosa que cumplieron muy bien.

Hace un par de meses le sugerí a Leonardo Pino, jefe de publicaciones del Ayuntamiento de Oaxaca que viera la manera de traer de visita a Adrià a Oaxaca, para mostrarle entre otros el caso del chilhuacle... No pudo hacerlo él, pero como ya dije, Jesús y Guzío sí pudieron. ¡Merecen una buena ofrenda! También merecen otra quienes pusieron manos a la obra en este rescate. En el segundo link que cierra este texto reproduzco las entradas en donde se les menciona como debe de ser, con gratitud.

Para quienes quieran rastrear estos temas en este blog y no tengan otras ocupaciones más importantes que hacer, anexo unos links que podrán divertirles un poco.

Voy en este momento a brindar por esta noticia con un mezcalito, que espero le hayan dado a Adrià del mejor, pues una frase suya, reseñada también en el despliegue informativo de la "Buena Mesa", es el postre idóneo para este comentario.

Le preguntan qué es el éxito y responde:
"El éxito llega sólo cuando eres feliz"...



http://librosdeoaxaca.blogspot.mx/2011/06/la-importancia-del-chile-chilhuacle-y.html

http://librosdeoaxaca.blogspot.mx/2011/05/oaxaca-y-sus-patrimonios-naturales-y.html



domingo, 8 de enero de 2012

EL "ESTADO DE SALUD" DEL LIBRO MEXICANO EN EL AÑO DE LOS CENTENARIOS

Guadalajara, capital del estado de Jalisco, desarrolla dos acontecimientos muy importantes que tienen que ver directamente con los libros y la lectura, es decir con el libro como producto industrial y el libro como producto cultural.

El primero de ellos es EXPOGRÁFICA, un encuentro de fabricantes mundiales de maquinaria para imprentas de todo tipo, tamaño y tecnología, que se realiza cada cuatro años. En este show se pueden ver en funcionamiento máquinas para diseñar, imprimir y encuadernar libros y otros productos afines, como periódicos y revistas, publicidad en cualquiera de sus formas, impresos especiales sobre madera, textiles, cerámica, plásticos, metales y un sinfín de aplicaciones para la industria y el comercio. Marcas de América del Norte, Europa y Asia, particularmente de China, India y Japón acaparan la atención por sus máquinas tan productivas y modernas. La edición más próxima sucederá entre el 22 y 25 de mayo del año 2013.

El otro acontecimiento es la FIL o Feria Internacional del Libro, que se realiza cada año en el mes de noviembre y a la vuelta de más de dos décadas se ha convertido en la más rica, variada, audaz y propositiva feria internacional del libro impreso en español, superando a otras que se hacen en Sudamérica y en España. En otra entrada hablaremos de libros que se presentaron en esta FIL 2010 y que fueron impresos y encuadernados en Carteles Editores, en la ciudad de Oaxaca, pero por lo pronto empecemos dándole al lector de este blog algunos datos relevantes que nos arrojan índices sobre el "estado de salud" de la industria editorial mexicana, observados desde el punto de vista de la Cámara Nacional de la Industria Editorial. Incluso nos da cifras sobre el peso oscuro de la "piratería" en el mundo del libro, que en toda Latinoamérica ya es preocupante. Así pues, estos son sus resultados presentados tras la conclusión de la FIL 2010. Para información adicional, puede consultarse la página oficial: www.caniem.org.


Caniem da a conocer en FIL Guadalajara la Actividad Editorial Libro 2010
EN el marco de la edición 25 de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, integrantes del Consejo Directivo y de la Comisión de Estadística de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Caniem) dieron a conocer, en conferencia de prensa, las cifras de la Actividad Editorial de Libros 2010.
De acuerdo con Victórico Albores Santiago, Presidente de la Caniem, la crisis de 2009 golpeó a la industria editorial mexicana y, con dificultades, comenzó a repuntar en 2010, aunque hay otros factores que inciden en el lento crecimiento del sector.
De los casi 346 millones de libros que se produjeron en México, la industria editorial privada manufacturó el 37 por ciento, poco más de 129 millones, que  representan alrededor de 25 mil títulos, de los cuales 36 por ciento fueron novedades que registraron un incremento de 47 por ciento, respecto a 2009, y las reimpresiones también aumentaron en un 30 por ciento.
De 2007 a 2010, se refleja un incremento de la producción del gobierno, al pasar del 56 por ciento al 63 por ciento en ese periodo, una cifra muy elevada en comparación con otros países, por lo cual –señaló el Presidente de la Caniem- “hemos solicitado al gobierno que nos permita tener más acceso a esa producción, ya que en la mayoría de los países del mundo la plataforma principal para el desarrollo de la industria editorial es la educación básica”.
En este sexenio, disminuyó la adquisición de títulos del Gobierno Federal para el Programa Bibliotecas de Aula y Escolares, ya que este proyecto inició, durante el Gobierno de Vicente Fox, con una inversión de 500 millones de pesos y en el sexenio actual, concretamente en el año de 2010, sólo invirtieron 100 millones de pesos.
Hugo Setzer, Vicepresidente de este organismo gremial, por el sector de editores de libro, comentó que, cada año, se impulsa en la Cámara de Diputados la aprobación de recursos etiquetados, en el Presupuesto de Egresos de la Federación para mantener vivo este programa y complementarlo con el mercado abierto, pues sólo en la medida en que México lea y se incremente su poder adquisitivo de los mexicanos, podrá recuperarse la industria editorial.
Dentro de los datos positivos, se mencionó la venta de ejemplares al mercado abierto, en la que registró un incremento entre el año 2009 y el año 2010, que creció de de 95 a 106 millones de ejemplares.
Factores que inciden en el lento crecimiento de la industria editorial
Un tema que reviste suma importancia es la lectura, al respecto Victórico Albores señaló que, que la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana ha presentado a la Secretaría de Educación Pública algunos índices internacionales que compara la  OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) con países del primer mundo, y todavía estamos abajo, por lo cual se ha solicitado a dicha Secretaría la continuación e incremento de Programas de Bibliotecas de Aula y de Bibliotecas Escolares, para que vuelvan a los niveles de 2006-2007.
También la “piratería editorial” ha crecido exponencialmente y no se limita únicamente al formato en papel, se ha extendido al formato digital. El año pasado, la Coalición por el Acceso Legal a la Cultura hizo un estudio que reveló que, en 2009, hubo 25 millones de descargas ilegales de contenidos y que, en el año 2010 aumentaron a 87 millones.
La piratería editorial, mediante el fotocopiado ilegal de obras protegidas por el derecho de autor y por el derecho de editor impresas en papel, es una práctica común en universidades y en instituciones de enseñanza media básica y media superior.
Asimismo, el Presidente de la Caniem comentó que el precio único del libro beneficiará a toda la cadena productiva de la industria editorial aunque, por ahora, se han tenido algunos problemas en la aplicación de la Ley del Libro, porque no prevé sanciones para quienes no la respeten y que, en esta virtud, la Caniem llevará a cabo acciones en todos los niveles que sea necesario para que este Ordenamiento Legal tenga una aplicación al cien por ciento.
También presidieron la conferencia de prensa Jesús Galera Lamadrid y Carlos Anaya Rosique, coordinadores de la Comisión de Estadística de la Cámara.