sábado, 27 de octubre de 2012

¿Cómo se formaron las regiones de Oaxaca en el siglo XX? Mixteca y Papaloapan

Hasta los años ochentas (del siglo pasado) se habló de Oaxaca como un territorio integrado por 7 regiones. Luego se dividió en dos –la Norte, y la Sur– la que se sintetizaba en una sola: la Sierra, definiéndose así el territorio local para facilitar los fines de la administración pública estatal.

El siglo de la Revolución mexicana dejó los rasgos de su violenta gestación con distintas profundidades. Sin embargo hay una "utopía" de redención que se fue poniendo en práctica región por región con distintos protagonistas, a diferentes velocidades y con disímbolas consecuencias. Visto este siglo desde el segundo escalón del siglo que le sucedió, resulta interesante observar los contrastes con que se encontró y el saldo de luces y sombras que nos heredó.

Esto hace tan interesante, original e intensa esta "re-vuelta" hacia esos momentos que nos presentan los investigadores Daniela Traffano y Salvador Sigüenza Orozco, pertenecientes al CIESAS Pacífico Sur con sede en esta capital de Oaxaca.

Interesante porque parece que en estos momentos a nadie le interesa la gesta de la revolución mexicana. Original porque convocan a sus pares a re-visitar región por región para tener el panorama completo de las 8. E intensa porque el uso intensivo y extensivo de fotografías inéditas de cada una de las regiones hace que esta colección literalmente palpite viva, pues sus protagonistas tienen rostro, visten de tal o cual manera, trabajan en tal o cual clima y miran a la cámara a veces desde el fondo silencioso de su desolación y a veces con la sonrisa de la justicia social conseguida.

El Oaxaca de hoy ha olvidado su pasado reciente. Eso es seguro. Pero el uso de muchas fotografías en estos 8 volúmenes se vuelven argumentos redondos en pos de tener una visión serena de nuestro pasado.

La colección está impresa en blanco y negro. Usamos papel couché para interiores para conseguir la mejor definición de las imágenes. La encuadernación es "a la rústica", es decir pegados con pasta blanda, sin solapas, aunque sí cosidos con hilo. El formato mide 20x20 cm. El diseño gráfico se debe a Judith Romero y la impresión a Carteles Editores. Se hizo una edición especial que consiste en una caja contenedora muy bonita que reúne los 8 volúmenes. Para que el público interesado pueda conocer de qué se trata más en detalle este proyecto editorial presentaremos en esta primera entrega 2 regiones: Mixteca y Papaloapan.

Abundaremos con más fotos en la siguiente, pero antes dejemos que sus coordinadores nos expresen los alcances y motivos de esta colección novedosa, pero para abrir boca, va la portada de la Mixteca:



La serie Imágenes de una identidad, financiada por la convocatoria 2010 del Fondo mixto CONACYT-Gobierno del estado de Oaxaca, tiene como objetivo dar a conocer, de manera general, las consecuencias que en Oaxaca tuvo el proceso de la Revolución Mexicana y el establecimiento del estado mexicano; en ella se abordan la vida pública y las políticas sociales que, a partir de la Constitución de 1917, se encaminaron a la atención de la población oaxaqueña, particularmente los pueblos indígenas y negros de la entidad. El periodo que se abarca es 1917-1970, medio siglo de transformaciones y persistencias que permiten comprender, en parte, la complejidad del Oaxaca del siglo XX.

La propuesta pretende divulgar información fotográfica inédita o poco difundida, debidamente contextualizada a partir de la experiencia de investigación desarrollada por los participantes en el proyecto. El material se presenta en una perspectiva que permite comprender la intervención de los pueblos en los procesos generados durante y después de la Revolución, para que la población actual tenga a su alcance elementos visuales que contribuyan a reflexionar sobre la identidad y las culturas locales, así como a considerar la diversidad étnica como un valor histórico de los oaxaqueños. Se pone énfasis en el conocimiento de la historia regional y en la presencia de los pueblos indígenas y negros en la historia de Oaxaca durante la primera mitad del siglo XX. La publicación pretende apoyar, de manera especial, el trabajo realizado por profesores, alumnos, promotores y gestores culturales, sobre todo para la enseñanza de la historia y la valoración de las culturas locales.

Este conjunto de libros es un esfuerzo coordinado desde el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS) Unidad Pacífico Sur, que contó con la colaboración de colegas de las unidades DF y Peninsular y la participación de investigadores de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO) y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Los autores tienen una considerable trayectoria en el estudio y análisis de los procesos históricos, culturales y antropológicos de Oaxaca, han realizado labores de investigación en diversos acervos del estado y de la ciudad de México, para contribuir con información certera y confiable al conocimiento de la historia de la entidad.

La obra está integrada por ocho libros, que cubren las regiones de Oaxaca: Cañada, Costa, Istmo, Mixteca, Papaloapan, Sierra Norte, Sierra Sur y Valles Centrales. La decisión de tomar como punto de referencia las regiones reconocidas en la actual división administrativa del Estado, responde a la necesidad de desarrollar el proyecto de una forma ágil y sencilla; sin embargo y como los autores lo demuestran, la sociedad oaxaqueña del siglo veinte es una sociedad móvil y dinámica, con fuertes flujos migratorios, situación que matiza el regionalismo utilizado actualmente en la administración pública. Es importante señalar que las historias que se narran se basaron principalmente en fuentes institucionales, en documentos de carácter antropológico y en trabajos realizados por investigadores de las ciencias sociales, además de recurrir a textos escritos por narradores y cronistas locales.

Cada libro se integra por dos elementos, uno textual y el otro visual. En el primer caso los autores elaboraron un escrito en el que recuperaron los procesos históricos regionales más importantes, tomando en cuenta elementos sociales, culturales, educativos, entre los que se abordan temas de salud, escuelas, caminos, abasto y proyectos productivos. El otro elemento importante son las fotografías, todas en blanco y negro, que permiten apreciar cambios y permanencias mediante un elemento visual con fuerte sentido didáctico; el origen de las mismas es diverso, algunas provienen de acervos institucionales en las ciudades de México y Oaxaca, varias más se recopilaron con coleccionistas y fotógrafos particulares en diferentes regiones del estado.

El libro Mixteca fue escrito por J. Edgar Mendoza García, historiador del CIESAS Unidad DF. La lectura del mismo permite considerar la importancia del comercio para algunas poblaciones de la región así como el impacto de las políticas públicas (escuelas, caminos) en la migración de la población. Las imágenes que acompañan este texto provienen del Sistema Nacional de Fototecas, del Archivo Histórico de la Secretaría de Educación Pública, la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, el Archivo Histórico del Agua y la Fundación Cultural Bustamante Vasconcelos.

Por último queremos agradecer a las personas que con mucha generosidad nos facilitaron sus materiales fotográficos, a las Instituciones públicas y privadas que nos dieron acceso a sus acervos y al personal administrativo del Fondo Mixto y del CIESAS Pacífico Sur por su disponibilidad y precisión en la conducción administrativa de todo el proyecto.



Oaxaca de Juárez, verano de 2011.




Daniela Traffano
Salvador Sigüenza Orozco
CIESAS Pacífico Sur



UN BOTÓN DE MUESTRA

El lector que ingrese a estos títulos podrá tener acceso a textos como el que sigue, de Fernando Benítez, periodista de lectura obligada para conocer aquél Oaxaca que narró en sus libros "Los indios de México", ediciones ERA, fáciles de conseguir en librerías. Digo que de lectura obligada porque era de los reporteros de antes, que a diferencia de los de ahora que sólo publican el "boletín" que les dan, Benítez era de los que salía a reportear a los pueblos más remotos, a las regiones más lejanas, pluma y libreta en mano. El siguiente episodio pertenece a este tomo de la Mixteca:

En el país de las nubes.
El escritor Fernando Benítez escribió: “Los mixtecos fueron los artífices de una de las grandes culturas mesoamericanas. Su historia, la más extensa y minuciosa llegada a nuestro conocimiento, revela tanta fuerza y sentido creativo que era muy tentador utilizarla para hacer ver la diferencia entre el esplendor de los mixtecos muertos y la miseria de los mixtecos vivos”. El siguientes es un breve extracto de su texto En el país de las nubes, publicado hace casi medio siglo.

El profesor Ramón.1
El profesor Ramón Hernández, Director del Centro, en cierto modo, representa la culminación del proceso que inician estos muchachos. Él es un indio pequeñito y vivaracho, a quien salvó, como a otros tantos, la escuela rural. Hombre de 43 años, su vida ilustra las diferencias que median entre las condiciones actuales de la Mixteca y las que existían hace un cuarto de siglo. Entonces no había ninguna posibilidad de que fueran maestros 150 jóvenes mixtecos. Las comunidades indias eran mucho más cerradas y miserables. En las noches, cuando la sombría casa porfiriana del Centro se vaciaba de alumnos, me fue contando poco a poco su vida:

Yo soy –principió diciendo- de Tlacotepec, Tijí en mixteco, que significa a medio cerro o lugar puesto en alto. De allí se divisan Ticúa y la cumbre de Chalcatongo, al sur, y Huendío y San Miguel de Achutla al norte. Nací en un jacal de zacate y varas, muy cercano a la casa del Ayuntamiento, y soy el menor de trece hermanos. No conocí a siete de ellos que fueron muriendo por el agua, la viruela, el sarampión y el tifo, es decir por todas las enfermedades de la Mixteca. Una hermana murió de parto y un hermano, de un reumatismo crónico.

Mi padre era cantor de la iglesia y desapareció cuando yo no cumplía los ocho años. Todavía lo recuerdo. Tenía bigotes y usaba un sombrerote faldón. Terminado en punta, huaraches, calzones y camisa de algodón, tejidos por mi madre. Ella vendía guajes –un tenate pinto con guajes- en Chalcatongo, Tlaxiaco, Molinos, San Mateo Peñasco, Magdalena Peñasco, San Miguel Achutla y ganaba 50 centavos o un peso cuando mejor nos iba. A veces cambiábamos guajes por tortillas, sal, dos o tres chiles y hacíamos un día de viaje de ida y otro día en el viaje de regreso.

Mi madre también tejía fajas para Pinotepa o Jamiltepec, hacía flores de papel y aprendió a cocinar. Fue la cocinera de un cura y asistía a gente venida de fuera. A mí, por lo menos, me tocaban los huesos. Ella sólo hablaba mixteco; mi padre sabía unas palabras de español y unos cuantos latinajos porque era cantor de la iglesia.

La gente piensa que tiene su propio idioma y dice: “Es el idioma que nos dejaron nuestros padres, y debemos conservarlo y hacerlo más hermoso.” Jugando y trabajando aprendimos el mixteco. Es una lengua muy expresiva; un simple cambio de tono le da a la palabra un significado diferente.
1 Fernando Benítez, Los indios de México, tomo 1, pp. 383-385 [1966].

El investigador que tuvo bajo su cargo realizar esta región es el Doctor en Historia por el COLMEX J. Edgar Mendoza García, una pluma muy acreditada en la historia de Oaxaca y recientemente en la de su tierra natal: los chochos de Coixtlahuaca-Nativitas-Monte Verde. Ya hablaremos de un libro suyo también de reciente edición titulado "Municipios, cofradías y tierras comunales. Los pueblos chocholtecos de Oaxaca en el siglo XIX", editado por el Instituto de Investigaciones en Humanidades de la UABJO y otros coeditores.




Pasemos ahora a la región del Papaloapan, colindante con Veracruz. Su portada es la siguiente:


Para quien crea que ve visiones le ayudaremos a entender esta imagen tan plástica y a la vez tan surrealista. Se trata de una "panga" de dos pisos que unía ambas orillas del ancho río Papaloapan, tan poderoso e indomable (hoy tan contaminado) que no hubo presupuesto que permitiera construir un puente encima de él hasta el último tercio del siglo XX. Este río era la vena económica que hizo a la región tan próspera en al menos dos ocasiones del siglo XX: la época de la bonanza de la explotación del tabaco (iniciada en el porfiriato en Valle Nacional) y la época del "oro verde" cuando a mediados de siglo pasado se explotó el cultivo del plátano. 

Historia contigua es la de la piña de Loma Bonita, pero ésta no se exportó por la vía fluvial del Papaloapan, sino por el ferrocarril.

En la foto de portada vemos exactamente cómo se desenvolvía la economía entonces: la "panga" era al mismo tiempo un medio de transporte de mercancía (vemos sacos de café a bordo), de animales (un caballo se entretiene comiendo en el techo) y de hombres, mujeres y niños. Fueran peones de calzón blanco o comerciantes de saco blanco y sombrero, todo era ir a través del río Papaloapan corriente arriba o corriente abajo. En la orilla se pueden ver los peones preparando la carga que van a mover a través de estas rústicas embarcaciones. 

Este texto le tocó escribirlo en particular al Doctor en Sociología Salvador Sigüenza Orozco, promotor de esta colección. La foto de portada no pudo ser mejor elegida. En próxima entrega abundaremos en estas imágenes, pues hacen el caldo gordo de esta serie llamada precisamente "Imágenes de una identidad". 









sábado, 29 de septiembre de 2012

GÉNERO Y CULTURA, UN LIBRO DE LA UABJO

Llega al amplio público lector, tanto académico como general, esta interesante reunión de visiones sobre las coincidencias entre el Género –la opinión de ELLAS–y la Cultura, con Mayúsculas.
Su portada es una pieza del pintor Shinzaburo Takeda, maestro y Maestro de la Escuela de Bellas Artes de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca, editora de este volumen:

Dos tejedoras del Istmo de Tehuantepec laborando en un textil que después será un huipil que vista a alguna de sus bellas paisanas.

Los coordinadores de tan oportuna edición son la Doctora María Leticia Briseño Maas y el Maestro Francisco José Ruiz Cervantes, ambos connotados académicos, dueños de una ya muy sólida trayectoria en las escuelas universitarias, llámense Ciencias de la Educación o Investigaciones en Humanidades.

Ingresemos a sus contenidos llevados de la mano de Josefina Aranda Bezaury, también profesora investigadora perteneciente al Instituto de Investigaciones Sociológicas de la UABJO:

Presentación




Es innegable que el género parte de la noción de una
diferencia sexual derivada de una biología diferenciada, pero se
centra especialmente en la construcción social de esta
diferencia. Es por ello que […] las normativas que codifican el
ámbito de actividad y el rol social de la mujer se sitúan en las
estructuras sociales y en las normas culturales y, por lo tanto,
pueden ser modificadas en función del desarrollo
socioeconómico-político de una sociedad.
Mary Nash.1



Los estudios feministas han dado cuenta que las dinámicas de dominación y discriminación social genérica constituyen hechos históricos y son producto de procesos multifactoriales que deben entenderse (y explicarse) en ese sentido.
Este libro se inscribe en esa tradición de estudios, y constituye una importante fuente de consulta, donde l@s lector@s podrán acceder a etnografías y análisis holistas, en los que se muestra que las condiciones de vida, la pertenencia a una clase y etnia, las oportunidades y los obstáculos de las prácticas culturales, posibilitan o limitan el pleno desarrollo de las mujeres como seres humanos. Pero también, las posibilidades de transformación emprendidas para lograr la igualdad, la cual no se opone a la diferencia sino a la desigualdad.
Resulta de gran interés para quienes pretendemos ampliar los conocimientos de las relaciones de subordinación genérica, o de las mujeres, no sólo en el estado de Oaxaca, sino también en otros estados, ya que abarca estudios realizados en Yucatán y en Sinaloa.
Destacan l@s autor@s que las prácticas de dominación presentes han reproducido la invisibilidad de las mujeres y, por tanto, la necesidad de incrementar sustancialmente el conocimiento sobre la realidad de las mujeres desde un enfoque multicultural y genérico.
Efectivamente, como afirma Teresa Sierra en este volumen, se coincide con la afirmación de que:

Tanto el feminismo como los debates socio-políticos de los últimos años han puesto al multiculturalismo como eje, desde el cual se han retomado los problemas en torno a la identidad, la diferencia y la desigualdad, la puja entre los derechos individuales y grupales e incluso el cuestionamiento al universalismo desde el reconocimiento de las particularidades, el refuerzo de estructuras excluyentes y discriminatorias de las mujeres y mujeres pobres, que son algunas de las más perjudicadas.

En los primeros cinco capítulos, se presentan estudios sobre los sistemas normativos indígenas y las propuestas de modificaciones que reivindican las mujeres en sus luchas por la igualdad genérica, en lo político, en lo económico y en lo cultural, abarca también un trabajo sobre un personaje femenino histórico.
En el primer capítulo, Concepción Núñez Miranda responde a la pregunta central: “¿Las tradiciones y costumbres, una cultura de discriminación de género?”, título de su trabajo.
Desde su punto de vista, las mujeres de los grupos originarios comparten los fenómenos de exclusión, pobreza y discriminación de género, pero ni son un grupo homogéneo ni viven realidades socioculturales idénticas. Nos explica que a pesar de que los sistemas normativos internos han funcionado en la organización interna de las comunidades, y son también un derecho necesario para legitimar los procesos de resistencia de los pueblos originarios, estos reproducen normas e ideologías en detrimento de las mujeres.
Su propuesta se centra en la siguiente afirmación:

Es importante subrayar que no se trata de victimizar a las mujeres para descalificar el derecho indígena, pero tampoco se puede negar la condición subordinada y la opresión de género que ellas viven en sus comunidades. De lo que se trata es de repensar la costumbre y la tradición de la misma manera que se hace con el sistema democrático. Para ello hay que estudiar las dinámicas histórico-culturales y sus repercusiones en los sistemas normativos internos de los pueblos originarios para transformarlos.

Posteriormente, la autora habla sobre las experiencias de diferentes mujeres indígenas organizadas, y reivindica la postura de aquellas que están realizando una búsqueda por transformar sus usos y costumbres, haciendo conciencia de su situación y pensando en sus derechos. En ese empeño, concluye, se podrán realizar los cambios necesarios y romper los estereotipos de género del sistema normativo y de las prácticas de usos y costumbres, sin debilitar aquellos que fortalecen la vida comunitaria.
En el segundo capítulo, “Presidentas municipales por el sistema de Usos y Costumbres en Oaxaca. Perfiles y trayectorias” elaborado por Verónica Vázquez García, se afirma, en el mismo sentido que en el anterior capítulo, que la adquisición de derechos ciudadanos por parte de las mujeres indígenas ha sido doblemente compleja, puesto que se trata de combatir dos tipos de desigualdad: la de género y la de etnia, ya que las mujeres indígenas viven discriminación no sólo en la sociedad dominante sino al interior de sus propias comunidades. También asevera que: “La clave está en que [ellas] puedan promover la renovación de tradiciones sin negar su participación en la lucha de sus pueblos; y sin dejar de ser culturalmente distintas a otras mujeres”.
Su trabajo analiza los perfiles y trayectorias de todas las mujeres que han sido presidentas municipales en el sistema de usos y costumbres de Oaxaca desde que este fue legalizado como forma de gobierno. Compara la situación de estas con las de otros lugares del país, destacando que “no sólo comparten sus altos niveles de escolaridad con otras presidentas municipales del país, sino también una trayectoria de liderazgo basada en el servicio a la comunidad”, sin embargo, un rasgo distintivo de las presidentas de Oaxaca es su origen indígena.
Concluye que es necesario reflexionar sobre aspectos como son los ciclos de vida de las mujeres, pues son determinantes para su participación en el espacio público y el poder, y en consecuencia lograr avances hacia la equidad de género en la política municipal del país.
En el tercer capítulo, “Modernidad y género en el Tehuantepec porfiriano”, Francie R. Chassen-López aborda la vida de Juana C. Romero quien “fue un símbolo del proceso por el cual los individuos pasaban de una identidad indígena a una mestiza, un proceso muy típico del Porfiriato, excepto por el hecho de que esta movilidad casi siempre ha sido descrita como masculina”.
La autora aporta evidencias históricas de este importante personaje de la historia oaxaqueña y nacional, mostrando como comunicó a los tehuanos mundialmente –aunque sea solo en la moda y en las mercancías– y como inculcó la cultura capitalista en Tehuantepec.
A través de las obras benéficas, esta “patrona del progreso” formó mentes, hábitos e inculcó una moral rediseñando el territorio local. Al analizar sus acciones, su trascendencia y la fuerza de este personaje, la célebre Juana Cata, Chassen considera que a pesar de las significativas transformaciones que esta mujer realizó, estas constituyen la obra de “una benefactora maternal [que] sigue siendo menos amenazadora que la de una poderosa cacica modernizadora, decidida a disciplinar Tehuantepec”.
Los cambios en los roles de género a partir de los proyectos productivos en comunidades con presencia migratoria de la microrregión Zoogocho, Oaxaca” es el título del capítulo desarrollado por Virginia G. Reyes De la Cruz, en donde se analiza, a partir de entrevistas a profundidad, las transformaciones de varias comunidades serranas a raíz del esfuerzo de grupos comunitarios organizados para desarrollar actividades productivas, del escaso éxito migratorio y la escuela.

Por la emigración de los hombres […] Ellas han pasado a cumplir roles sociales más amplios, [por] la falta de “ciudadanos activos”, [pero también el hombre realiza] actividades tales como: lavado de ropa, cocina, planchado, limpieza de la casa y lavado de trastes principalmente, lo cual articula actividades propias de la mujer en una actividad masculina.

En el capítulo se narran también los problemas que confrontan los participantes en los proyectos productivos; y se concluye que las mujeres que se han ubicado en estos no han superado los roles tradicionales y solo han obtenido apoyos de poca importancia, por lo que las modificaciones en ellos han sido incipientes y no han llegado a ser de trascendencia.
En el quinto capítulo, “Entre la tradición y la vindicación: La Vela de las Auténticas e Intrépidas Buscadoras del Peligro, Juchitán de Zaragoza, Istmo de Tehuantepec”, las investigadoras Gloria Zafra y María Magdalena López Rocha aportan una magnífica etnografía sobre “una de las celebraciones más famosas organizada cada año por la comunidad homosexual en el municipio de Juchitán de Zaragoza”, explican las modificaciones que ha tenido, y aportan el significado de esta fiesta para la comunidad homosexual después de treinta años.
Las autoras afirman que la identidad de algunos homosexuales es más visible en esta ciudad del Istmo de Tehuantepec porque se ha retomado lo femenino como un referente y, en especial, porque han realizado una lucha por la defensa de su diversidad, sus espacios y por la preservación de su identidad como zapotecas, todo esto les ha permitido establecer un ambiente favorable a su causa, aun fuera de las fronteras de ese lugar.
Al finalizar, en este capítulo se abren interesantes cuestiones para la investigación futura:

¿cómo y de qué manera la decisión de asumir y de vivir la homosexualidad dentro de la familia tradicional ha doblado o flexibilizado sus estructuras y cambiado sus formas de organización?, ¿qué climas sociales y culturales, en las distintas regiones del estado de Oaxaca, han favorecido la manifestación pública de la diversidad sexual?

Los siguientes tres capítulos son una importante fuente de consulta para quienes se interesan en el análisis de la situación de la juventud, la sexualidad y las costumbres frente a la moda y el cuerpo. Señalan claramente que es obligatorio repensar la noción de identidad fija y que todavía son escasos los estudios en este sentido por lo que queda mucho que explorar sobre los múltiples significados que las identidades pueden alcanzar en contextos distintos y en diversas relaciones respecto a l@s jóvenes en México.
María Leticia Briseño Maas aborda el tema de l@s jóvenes en contextos multiculturales en el sexto capítulo. Con el título “Juventudes indígenas, sexualidad y género”, aborda los interesantes resultados obtenidos en la investigación realizada con jóvenes indígenas que estudian en la Escuela Normal Bilingüe e Intercultural de Oaxaca (ENBIO) sobre la construcción social e impacto en la vivencia de la sexualidad y el género de dich@s estudiantes.
Destacan la descripción de la metodología y las técnicas utilizadas en la investigación, afirmando que no se buscó la representatividad de los casos, sino la recuperación de la diversidad y singularidades de las experiencias individuales. En cuanto a técnicas, por una parte, se contó con el desarrollo de un taller grupal para obtener información sobre sexualidad y género; por la otra, se optó por la distribución de una bitácora para que l@s participantes anotaran sus reflexiones en torno a los temas abordados; y, finalmente, se utilizó un buzón de los secretos, como un espacio creado para conservar el anonimato de l@s jóvenes en su expresión de dudas y/o inquietudes sobre cómo viven su sexualidad y salud. Entre las preocupaciones de l@s jóvenes que se expresaron con mayor frecuencia en el buzón, estuvieron las relacionadas con las infecciones genitales, la eyaculación temprana y el coito interrumpido.
El análisis de los testimonios de l@s jóvenes permite concluir a la autora que:

la tendencia de acumulación de múltiples rezagos socioeconómicos combinada a las tradiciones culturales lleva a la configuración de significados de la sexualidad en las y los jóvenes indígenas, en donde el hermetismo es el cimiento de los tabúes, de los mitos, desde donde se despliega una forma de control de unos sobre otras, organizado en círculos concéntricos desde la regulación de la intimidad al espacio doméstico, la casa hasta el gobierno de la comunidad en donde mandan los hombres, de acuerdo a los roles interiorizados de género. La transgresión de estos límites, o el surgimiento de expresiones diferentes, lleva consigo el estigma, la descalificación, el rechazo y la exclusión por parte de la comunidad […] [Pero] También permite que las y los jóvenes se enfrenten a estas normas, rechazando algunas, actualizando otras u otorgándoles otros sentidos […] favorecen el surgimiento de nuevos modos de pensarse a sí mismos como “sujetos sexuales” pero que paralelamente genera nuevos conflictos, distanciamientos y cuestionamientos de los saberes tradicionales del mundo adulto aprendidos desde la infancia.

En el capítulo 7, l@s autor@s consideran que el contexto sociocultural determina de qué manera se comportan los adolescentes en cuanto a sexualidad. Con el título: “Mujeres y hombres adolescentes rurales de Yucatán ante la salud sexual y reproductiva”, Andrés Santana Carvajal, Rubén García Flores, Rocío Quintal López y Manuel Ordoñez Luna, através del uso de técnicas participativas orientadas a población adolescente, realizan un diagnóstico, con el fin de conocer las prácticas de sexualidad y salud reproductiva con la finalidad de proporcionarles elementos para tomar decisiones razonadas acerca de estas. El trabajo se realizó en el municipio maya de Kantunil, ubicado al oriente de Yucatán, y los temas abordados fueron los siguientes: sexualidad, noviazgo y relaciones sexuales, relación de pareja, masturbación, inicio de vida sexual activa, virginidad, embarazo y adolescencia y aborto, prácticas sexuales y conocimientos sobre salud sexual y reproductiva.
Concluyen que la población estudiada presenta conocimientos escasos en temas de sexualidad y salud reproductiva, exceptuando el conocimiento del preservativo y del VIH, por lo que consideran que las campañas de difusión masiva sobre estos dos temas han tenido impacto. También consideran que:

Los puntos de vista que externaron en aspectos de sexualidad son considerados como “conservadores”, pero presentan cierta apertura y tolerancia con determinados comportamientos como las relaciones sexuales antes del matrimonio y el autoerotismo.

Significados elaborados por chicas y chicos sobre el cuerpo, la moda y el piercing”, Olga Grijalva Martínez, constituye el capítulo 8. Este novedoso trabajo presenta los significados que l@s jóvenes le dan al cuerpo y a la vestimenta, a partir de sus relaciones con amig@s y padres, así como la influencia que tienen los medios de comunicación masiva y las modas. La hipótesis de la autora es que las prendas de vestir y el uso del piercing son prácticas sociales que tienen un peso significativo en la construcción de las identidades personales y sociales de la juventud, pues sirven para producir una apariencia que otorga aceptación o rechazo por sus pares y se utiliza como un elemento de diferenciación social, para crear comunidades y también para excluir.
Este trabajo etnográfico se realizó a partir de conversaciones y observaciones con estudiantes de ambos sexos, entre 14 y 18 años, de una preparatoria pública de Sinaloa. En su análisis afirma:

Un aspecto que llama la atención en los resultados es que las chicas en repetidas ocasiones hicieron referencia a su cuerpo al evaluarlo frente a un modelo ideal […] Con la vestimenta y accesorios los estudiantes tienen la posibilidad de hacerse visibles (las chicas al mostrar el cuerpo, los hombres al usar aretes) o pasar desapercibidos (usar ropa guanga, no andar a la moda). Algunos objetos y prendas resaltan las formas del cuerpo de las mujeres (la ropa ajustada las hace verse atractivas) mientras otros las ocultan (la ropa holgada).

Concluye el estudio que tanto l@s amig@s como los padres ejercen influencia en la elección de los bienes relacionados con la apariencia de l@s jóvenes, y contrario a lo que a veces piensan los adultos, l@s jóvenes no siempre “siguen” a sus amig@s. La elección de los bienes relacionados con la apariencia está íntimamente relacionada con creencias profundas sobre lo que valoran las chicas en el proceso de crecer y formarse como mujeres.
Los capítulos 9 y 10, abordan interesantes temáticas sobre representaciones de las mujeres mexicanas y sus repercusiones en relación a la educación y a la sensualidad femenina.
En el capítulo 9, María de Guadalupe Pérez Aguilar presenta un análisis de los estereotipos de la mujer mexicana presentes en la obra de Octavio Paz, Roger Bartra y Marcela Lagarde y su relación con la educación en México. En especial, el trabajo “Estereotipos de la mujer mexicana y el sexismo en la educación formal” muestra su relación con las desigualdades y contradicciones del sistema educativo mexicano.
Afirma que la cultura patriarcal mexicana ha limitado la identidad de la mujer en dos figuras opuestas: “la madre casta y virtuosa, Virgen de Guadalupe; o la traidora y transgresora Malinche. Estos personajes son una expresión maniquea, desde donde o se es una buena mujer o una mala mujer”.
Cita a Graciela Hierro, donde plantea que no se puede denominar educación sino “domesticación” al proceso educativo en México, pues a las mujeres mexicanas se les enseña a obedecer, reforzando así los estereotipos tradicionales que terminan anulándola como persona. También cita a Emilia Moreno respecto al llamado “currículum oculto”, el cual se refiere a las actitudes y los comportamientos, que de forma sutil y disfrazada, reafirman cotidianamente los papeles tradicionales de mujeres y hombres.
Concluye que los estereotipos de género constituyen limitantes del desarrollo integral de mujeres y hombres, a pesar de que actualmente se han superado algunas barreras, aún subsisten de manera importante e impiden avanzar hacia la equidad de género, por lo que la tarea de la educación es reformularse en torno a la Perspectiva de Género.
El capítulo 10 lo desarrolla Alba Cerna López y lo titula “Sensualidad femenina: ¿Una situación bochornosa?”. Expone las implicaciones del erotismo femenino y su sucesión por las distintas etapas de vida. La autora hace:

énfasis en el aparente “declinamiento” de este: la menopausia y el climaterio, etapas por demás importantes, de las que poco se habla y que son aprovechadas desde el punto de vista comercial por infinidad de laboratorios farmacológicos, en “aparente beneficio” de la población femenina, que demanda “alivio” a esta “bochornosa” situación. ¿Será esta la única opción para salir avantes? ¿Es la triste despedida al erotismo?

Concluye que su propuesta constituye una “provocación” para que l@s lector@s aborden más frecuentemente el tema de “las pasiones que nos aquejan y de las cuales podríamos no querer saber […] “La presencia de mujer, como el aire, impregna la materia y ahonda en un real incognoscible”.
Finalmente en el capítulo 11 titulado “conocimientos de los hombres sobre tres complicaciones maternas en una comunidad maya de Yucatán, México”, Elsa Rodríguez Angulo, Andrés Martín Santana Carvajal, María Guadalupe Andueza Pech y Jolly Hoil Santos, realizan un estudio cualitativo con hombres del municipio de Chemax, comunidad que se caracteriza por su alto grado de marginalidad y por ser un municipio donde las mujeres tienen tres veces más riesgo de fallecer por causas maternas, que las mujeres que viven en zonas urbanas. L@s autor@s afirman que la forma como los hombres construyen su saber respecto al cuidado de la salud de su esposa embarazada, se da a través de los servicios de salud, los medios masivos de comunicación, el contacto con médicos tradicionales, así como en la relación que establece con otros hombres de la comunidad; concluyen que estas interacciones cobran relevancia cuando se ubica la importancia del papel que desempeñan los hombres para salvaguardar la salud de sus esposas durante el embarazo, el parto y en la etapa de la cuarentena. El conocimiento de estas construcciones, ayudaría evitar las tres principales complicaciones que se pueden presentar en el proceso, como son la hemorragia, la preeclampsia-eclampsia y la sepsis, que tantas vidas de mujeres han cobrado en este municipio.

Josefina G. Aranda Bezaury
Investigadora IIS-UABJO
1 Mary Nash y Diana Marre (eds.), Multiculturalismos y género: perspectivas interdisciplinarias, Barcelona, Edicions Bellaterra, 2001.



El libro tiene un formato de 15x23 cm y alcanza más de 250 páginas. Para beneficio de quien lea estas páginas reproducimos aquellas donde viene el índice:






















  

sábado, 1 de septiembre de 2012

LA MAGA o la felicidad como por arte de magia...

Con sugerente actitud en su portada, la escritora Tita Cuenta Cuentos –este es su verdadero nombre, quizás use un pseudónimo estándar como "Carmela" o "Ingrid" en su "otra vida", pero eso no viene al caso– nos ofrece el tercer volumen de su filosofía de vivir: LA MAGA, con el subtítulo "la felicidad como por arte de magia" y con el siguiente "grito de guerra", slogan o lema: "Todo lo que he aprendido lo escribo por amor al arte y lo comparto con singular alegría".
Esta es su portada:



Es un volumen ligero, tamaño carta, de 64 páginas, impresas en blanco y negro sobre papel bond blanco en sus páginas interiores donde con renglones muy cortos y algunos dibujos salidos de la pluma del pintor Raúl Herrera, da rienda suelta a su literatura, fruto de su praxis y de sus cavilaciones, de las aventuras de su vida cotidiana de la mano de sus dos hijos Ana Luisa y Juan Pablo y de sus propios recuerdos de infancia, cuando aprendió toda la preceptiva a la que ahora recurre como un contrapunto para desmentirla, corregirla y aumentarla o de plano para reafirmarla como acertado ejemplo o como hábito ideal, valioso y además: ¡gratis!

Como ya habrá sospechado el lector, la güera de minivestido de luces que aparece en portada es –en efecto– la autora.

Dejaré que ella misma se presente poniendo aquí íntegro el texto con que se recibe al lector:


Este cuento comienza
al revés
con un final feliz
el mío

La búsqueda termina
El camino se encuentra
Ya sé quién soy
ya sé a dónde voy
ya sé qué quiero
y
ya sé cómo he de conseguirlo
Ahora sólo me dejo llevar
Soy pura corazonada

Aprendí
a transformar la realidad en fantasía
y viceversa
Me convertí en maga
Construí mi propio mundo
Transgredir
transformar
trastocar
subvertir
son parte de mi vida cotidiana

Mi filosofía de vida
la puedo simplificar en trucos
Trucos de Magia
para alcanzar la felicidad
Espero les puedan servir
Será un placer

¿Crees en la magia?
Pide un deseo
La magia la haces tú
Tú le das sentido



No le cambié ni el tipo de letra ni la disposición de los renglones. A diferencia de otros libros donde el autor sostiene conmigo discusiones de un par de horas sobre si debe o no ir esa coma o ese punto y seguido, la autora se desentiende de lo convencional de la gramática y lanza sus textos así, en frases cortas que con su extensión marcan las pausas, los énfasis y hasta las entonaciones.

Tita Cuenta Cuentos es una narradora profesional que usa su voz y presencia teatrales en escenarios donde los niños viven con ella sus relatos. Tiene mucha experiencia en ello, pues estudió psicología y la maestría en Letras Mexicanas en el Instituto de Investigaciones en Humanidades de la UABJO. Ahora explora esta veta de escribir sus propias historias. He aquí un ejemplo de ellas. Reproduzco sólo un fragmento de los contenidos de su libro:


TODO O NADA


Es la regla del juego de la vida
y del juego del amor
todo o nada, sí o no, le entras o te sales
Aquí se juega el todo por el todo y no hay medias tintas
no existen
Otra vez tú eliges si juegas o no
otra vez es tu elección

Cuando decimos buenos días
cuando cantamos el Himno Nacional
cuando decimos el Padre Nuestro
cuando damos la paz
cuando decimos gracias
cuando en estas acciones “pequeñas” entregamos el corazón
se siente lo máximo
¿Qué sentiremos entonces cuando decimos “te amo”?
Entra uno a la gloria, al paraíso
sólo diciendo y sintiendo palabras
Otra vez, una cosa a la vez y bien hecha

Vivir no es fácil
quizá sobrevivir sí, quizá sobrellevar la vida sí, quizá medio vivir sí
pero no se trata de eso
porque para vivir la vida sólo hay una oportunidad
así que la tomamos o la dejamos ir

No fue fácil para Gandhi
no fue fácil para Benito Juárez
no fue fácil para Jesús
no fue fácil para Vicente Guerrero
no fue fácil para Ricardo Flores Magón
no fue fácil para Vincent van Gogh
no fue fácil para Mozart
¿Y yo quiero que sea fácil para mí?
¿Y yo por qué habría de merecerlo?
La diferencia entre un diamante y un pedazo de carbón
son mil años de presión

Se ama a la patria
se ama a los padres
se ama a Dios
se ama a uno mismo
o no se ama nada
Se es o no se es

No puedo decir que amo a Dios
si para ir a misa dejo el coche donde dice no estacionarse
paso junto a mi hermana y la ofendo con la mirada
pero eso sí, dentro de la iglesia
doy la paz a todos los que están junto a mí y comulgo

Somos o no somos
lo mejor o lo peor del caso
es que a la única que engaño es a mí misma
a los demás no los engaño porque no les importo

No se puede decir que amamos a la patria
si mascullamos el Himno Nacional
lo cantamos con la gorra puesta
y las manos en la bolsa
Somos o no somos mexicanos
no se vale el “más o menos”
no sirve

Nos aman o no nos aman
pero que no nos hagan perder el tiempo
Se ama a los hijos o no se les ama
Se tiene convicción o no se tiene
Se entra con todo o no se entra
para entrar a medias mejor no entrar
Se ama con todo
así es la regla
la única regla

El temor no es un pretexto válido para detenerse
para dejar de hacer
Todos tenemos miedo
Todo conlleva un riesgo
por hacer y también por no hacer
Y todo absolutamente todo tiene un precio que hay que pagar
Sólo hay de dos sopas
los que viven la vida
y los que miran a los otros cómo viven la vida

En resumen
los que asumen un compromiso y los que no
En otras palabras
los que se comprometen y los que no
Esa es la diferencia entre vivir y sobrevivir o medio vivir
entre dejarse llevar y arriesgarse y el hacerse a un lado
Los temerarios y los temerosos
Los valientes y los cobardes
La felicidad es cuestión de inteligencia y valentía
Los valientes también sienten miedo pero confían y arriesgan
El todo por el todo



He aquí la "causa eficiente" de sus dichos. Aparece esta foto en la contraportada de este volumen encuadernado con grapas.



El diseño de la portada que emplea tipografía muy fuerte y con ella construye una especie de piso y telón de fondo, es de Rex Estudio Oaxaca. Consiste en colocar en distintas lenguas el título del libro: La Maga... La foto es de Elías López M. y si el amable lector tiene comentarios que hacer o desea conocer a la autora, le rogamos se dirija a ella a este correo: titacuentacuentos@hotmail.com 
Pero si desea hacerlo a nuestro blog, serán bienvenidos.

Para rematar reproduciré el índice completo al que la autora tituló "Trucos de magia":



Es ameno, tiene razón, es breve, con humor y es sincero. Es todo lo que me resta decir y despedimos esta entrada con su contraportada completa:










miércoles, 22 de agosto de 2012

LA GUELAGUETZA DE LOS LUNES DEL CERRO

He aquí un libro interesante por la calidad de sus imágenes. Con motivo de que se cumplió en este año 2012 ochenta de haberse realizado la Guelaguetza –lo que todo mundo entiende por ella–, se publicó este volumen cuya portada es la siguiente

Las dimensiones del libro son 22.5 cm de ancho por 30 cm de alto. Cuenta con 144 páginas, impresas en papel couché mate. La encuadernación es "a la rústica" y el tiraje es de 1000 ejemplares... en efecto, parecen muy pocos, pero...
El editor fue el gobierno del estado de Oaxaca, a través de la su secretaría de turismo. El autor del diseño gráfico y editorial es el profesor Luis Alonso, quien hizo un excelente trabajo para seleccionar las imágenes y colocar algunas a doble página, lo que hace espectacular al libro, pues se trata de fotos inéditas. Aquí pondré sólo algunas.



Sobre los autores debemos mencionar que los textos los escribió Gustavo Pérez Jiménez, quien ya había publicado antes otro libro con el tema de la Guelaguetza, además de estar dedicado ahora a investigar otros aspectos del folclor y la gastronomía locales. Su nombre aparece en la portadilla.

Pero como hablé de autores en plural, el libro no resaltó al más emblemático de ellos en este libro, el fotógrafo don Aarón Pérez Yescas†. Con esta edición se reconoce por fin su autoría en una serie de imágenes que circularon en diversas publicaciones como de autor "anónimo", pero ahora queda claro quién fue el fotógrafo que imprimió en placas de haluros de plata sobre vidrio estas imágenes históricas que conserva su nieto, también fotógrafo profesional, Barak Torres.

En el libro se incluyen imágenes de los archivos de Alfonso Rivas Bañuelas†, también veterano fotógrafo de estudio en esta ciudad; del acervo valiosísimo de la Fundación Bustamante Vasconcelos, donde sus fundadores fueron fotógrafos aficionados con alma de fotorreporteros: el ingeniero en minas don Alberto y el médico militar don Juan. Las imágenes más recientes pertenecen al archivo de la propia Secretaría de turismo.

El índice incluye estos temas:
Capítulo 1. Historia de las fiestas de los Lunes del Cerro.
Capítulo 2. Origen de los bailes de la Guelaguetza.
Capítulo 3. Homenaje Racial.
Capítulo4. Inclusión de la Guelaguetza en los Lunes del Cerro.
Capítulo 5. La fiesta de la Guelaguetza en los últimos tiempos.
Capítulo 6. Programa de la Guelaguetza.
Capítulo 7. El acompañamiento musical.
Capítulo 8. Los trajes regionales.
Capítulo 9. Los Lunes del Cerro en la historia.
Capítulo 10. Fiestas de los Lunes del Cerro. Cronología en diarios locales 1932-2012.

Aquí reproduciré el capítulo3 pues describe cómo se diseñó esto que hoy conocemos como Guelaguetza, pero que entonces se bautizó como "Homenaje Racial"... Naturalmente el sentido de las palabras ha cambiado, el espíritu de la fiesta, las razones de la misma, los personajes y hasta las regiones son hoy distintas a como fueron originalmente imaginadas por los intelectuales de entonces, que se propusieron incluir a Oaxaca dentro de los cánones culturales del "nacionalismo revolucionario".  Hay mucho que escribir aún de Guelaguetza de hoy, pero dejemos que hable el texto original que fue rescatado por este libro y contemplemos las imágenes que nos redondearán el contexto de la famosa fiesta en sus orígenes.



CAPÍTULO III
Homenaje Racial



En 1932, con este motivo se publica una monografía en cuya cubierta dice Homenaje Racial. Argumento para la ceremonia al aire libre con que se celebrará el IV Centenario, que Oaxaca obtuvo la Jerarquía de Ciudad, autores, Doctor Alberto Vargas. Profesor Policarpo T. Sánchez. Alfredo Canseco Feraud. 




Contiene las descripciones siguientes: [Voy a intercalarle para amenizarlo unas cuantas fotos que se incluyen en otras páginas]

R
Cuadro Primero
Se trata de una grande y solemne fiesta oaxaqueña; fiesta de la luz, fiesta de color, fiesta de fraternidad y regocijo. Las regiones del estado acuden, lo más simbólica y significativamente representadas, vistiendo sus mejores galas, con sus atributos más preciados y más genuinos, en son de espléndido agasajo, llevando sendos regalos y homenajes para ofrendarlos a Oaxaca, la Perla del Sur, que vive su vida típica y generosa y que en esta ocasión celebra el IV Centenario de su exaltación a la categoría de Ciudad.


Estamos en el teatro de la solemne fiesta; teatro al aire libre, sobre la falda del Cerro del Fortín; arriba, nuestro incomparable cielo azul con bambalinas de celajes y rompientes de arrebol; al fondo, el panorama de la Vieja Antequera, reclinado sobre el macizo montañoso de San Antonio de la Cal y perdiéndose en la lejanía por la verde bocana que conduce al Tule y a los palacios de Mitla; hacia un lado, la hermosa montaña de San Felipe del Agua, y por el otro, Monte Albán, misterioso y enhiesto, y el río Atoyac, corriendo camino de la Costa con sus aguas mansas, en medio de sus vegas siempre verdes y lozanas. Mástiles, grimpolas, banderolas, festones y gallardetes circundarán artísticamente el amplio escenario.
Frente a este escenario, se extienden las tribunas en amplias graderías semicirculares para el público, rematadas en su parte alta por la tribuna o palco de honor. Llega la hora de la fiesta; tarde luminosa de abril, tarde opulenta de nuestros valles, de esas cautivadoras tardes nuestras que parecen estremecerse de tanta vida y que huelen a madreselva y jacaloxúchil.
Las autoridades e invitados de honor ocupan su palco respectivo; las escuelas de niños y niñas, los turistas, los habitantes todos de Oaxaca son distribuidos por las necesarias comisiones, en las tribunas o gradas de cemento, tajadas en pleno cerro y que se usan por primera vez.
En la cercana rotonda de Juárez se dispara un cañonazo avisando que empieza la ceremonia. En tales momentos, por el vomitorio de la derecha del espectador, aparecen los heraldos con las trompetas de la fama y tras ellos, la seductora doncella morena que representa a Oaxaca, con las Siete Diosas de la Fraternidad y los Siete Espíritus del Bien que forman su corte. También la acompañan los típicos charritos y las rumbosas chinas oaxaqueñas, cubiertas de oro y sedas; desfilarán lentamente; a la derecha del palco de honor se hará alto para que charros y chinas canten en orfeón la típica canción del Nito; continuará el majestuoso desfile acompañado por el Dios nunca muere, hasta ocupar su dosel, situado sobre la explanada, al polo opuesto del palco de honor.

El dosel será de palmera, follaje de plátano, paxtle, tepejilotes y rosales en flor. Oaxaca lleva en su tocado el simbólico lirio morado de nuestro escudo. Las Siete Diosas de la Fraternidad están sencilla y artísticamente ataviadas con trajes del tono de los siete colores del iris, y los Espíritus del Bien serán criaturas de seis a ocho años, todos de blanco. Durante el desfile la comitiva irá regando, a diestra y siniestra, abundantes pétalos de flores.
Se pretende que este grupo sea el símbolo hermoso de la ciudad de Oaxaca que en ocasión de su Centenario se dispone jubilosamente a recibir los homenajes de sus hermanas, las Siete Regiones del estado. Para ello se requiere que la representación de Oaxaca recaiga en una hermosa doncella morena de andares solemnes, esbelta de porte, difundiendo felicidad con sus miradas; se necesita que interpreten lo posible que Oaxaca se siente digna y satisfecha por sus tradiciones y glorias, que tiene concepto cabal de su destino y que habrá de resolverlo a fuerza de cooperación y solidaridad; que se regocija de ver y recibir a sus hermanas las Regiones del estado, porque sabe que ello es educar el sentido del acercamiento, de comprensión, de verdadera fraternidad.

R
Cuadro Segundo
Instalada la representación de Oaxaca en su dosel, intencionado y artísticamente situado, comienza el solemne desfile de regiones. Aparece la región Mixe: tanto ésta como las demás regiones están presididas por los ancianos venerables que llevan entrambos el bastón de lazos azules, símbolo de autoridad suprema de la región. Es un grupo de hombres y mujeres con sus mejores trajes típicos, llevan matas de café, begonias y helechos a profusión, y canastos de frutas frescas; un grupo de niños izará el emblema del silabario como suprema aspiración regional. Al estar frente a Oaxaca, todos dejarán sus tributos; los ancianos entregarán el bastón, que será recibido con toda reverencia, y la región tomará su respectivo sitio, bien señalado de antemano.

Aparece la Sierra: autoridad al frente. Mujeres y hombres yalaltecos con sus más vistosos trajes de gala, ramos de albahaca y alelí, sendas madejas de pita, cántaros enflorados de sabroso nupi y, señoreando el conjunto, la efigie iluminada de Juárez, levantada por indígenas de la raza pura. Durante el desfile todos irán echando al aire papelillos con la consabida leyenda «El respeto al derecho ajeno es la paz». Harán el mismo recorrido, se inclinarán ante las autoridades, depositarán sus ofrendas y tomarán su lugar, a los alegres sones de la música lugareña.
Entra la Costa: Mujeres morenas llenas de garbo y donaire, vestidas a la usanza con vistosa enagua y camisas bordadas de chaquira y lentejuelas; hombres con su indumentaria y el inseparable machete costeño; canastos de blanco algodón, café, corozo; cantarán sus alegres chilenas y bailarán sus divertidos sones con cantadores que improvisan piropos e ironías.
Aparece la rica región del Valle. Como descubierta desfilará el cuadro animado de la Guelaguetza pintado por el pintor Alfredo Canseco Feraud, con todos sus pintorescos y simbólicos atributos raciales: vistosos sarapes de Teotitlán del Valle, cántaros y juguetes de Coyotepec y Atzompa, jarrones multicolores de loza oaxaqueña, panoplias con espadas, machetes y cuchillos de los Aragón de Ejutla; flores, muchas flores; canastas de pan de Tlacolula, nueces, quesos frescos, y, como final de la comitiva, la vistosa Danza de Pluma, con su acostumbrado baile.
Llega la Mixteca con sus más auténticos tipos regionales; se tejerá la palma por hombres y mujeres durante el desfile; se exhibirán cotones y sarapes de Chilapa y Teposcolula; dorados manojos de trigo, claveles de Tlaxiaco; petates y sombreros adornados; frente al dosel de Oaxaca se entonará la inconfundible Canción mixteca de López Alavez.

Llega la Cañada: Mujeres con enagua de olán, mascada al pecho y el pelo lleno de jazmines; orquesta de salterios y bajos de espiga; cantadores de tonadas y corridos; manojos de arroz, caña de azúcar, sendos canastos de fruta de tierra caliente: ciruela, mango, chicozapote, plátano, naranja; nativos de Huautla, de Mazatlán y la Chinantla con sus primorosos trajes, y sus colchas tejidas a mano; begonias, parásitos, zenzontles, primaveras, calandrias... una pincelada de sol virgen sobre la tierra oaxaqueña.
Cierra el desfile de regiones la del Istmo. Embriaguez de color y de luz. Cálida palpitación de vida, de vida en el cuerpo y de vida en el alma; preludia la Sandunga su motín de notas; aparecen hombres y mujeres con sus lindas indumentarias; trajes de sedas, encantadores trajes sobre cuerpos seductores de mujeres adorables; no se necesitan atributos; oír una Sandunga auténtica y verla bailar como en las Velas sólo se baila, y el símbolo estará completo, sugestivo, atrayente y revelador.

R
Cuadro Tercero o apoteosis.
Situadas Oaxaca y las Regiones, se instalará un pequeño teocalli en el centro de la explanada; sobre dicho teocalli una figura en forma de hermoso corazón rojo. Oaxaca tomará su centro, del que penden siete anchos listones que por su color se entregarán a las Diosas de la Fraternidad, vestidas del mismo tono; las Diosas de la Fraternidad se tomarán cada una de la mano de un espíritu del Bien: Oaxaca besará y abrazará a cada diosa al encomendarle la embajada de llevar mensajes de fraternidad y bien a sus hermanas; cuando cada diosa haya llegado a su región, entregará su listón, teniéndolo suficientemente para que todos floten en el aire; las campanas se echarán a vuelo y se dispararán cañonazos...

Éste es el documento —guión— del Homenaje Racial a la ciudad de Oaxaca; en el libro Sucedió en Oaxaca, el historiador Jorge Fernando Iturribarría hace constar que participaron en su elaboración el periodista y escritor Fernando Ramírez de Aguilar (Jacobo Dalevuelta), al que se confió el libreto del homenaje; el pintor Alfredo Canseco Feraud, al que se encomendó la escenografía, y la parte musical le fue encargada al compositor Guillermo Rosas Solaegui.
Este espectáculo se repitió en el año de 1934 en el mismo Cerro de la Bella Vista, con motivo de una reunión nacional indígena a la que asistió el general Abelardo L. Rodríguez, Presidente de la República.
La división en siete regiones obedeció a una política de gobierno muy en boga a principios de los años treinta, cuando se enaltecía el rescate y preservación de los valores indígenas. A esta presentación con entrega de bailes, artesanías y frutas se le llamó posteriormente Guelaguetza, como sinónimo de cooperación, amistad y amor hacia el prójimo.

Hasta aquí el texto publicado.

Siendo esta una edición oficial, lo único malo es que no hemos visto en librerías tan interesante título, pero si usted tiene interés, seguramente en el sitio web de la Secretaría podría hallar la forma de obtenerlo.

Terminemos esta reseña con unas bellas imágenes contemporáneas pues su información gráfica reunida es realmente espléndida y también forma parte del volumen.












domingo, 6 de mayo de 2012

¿Dónde comprar chile chilhuacle?

Una lectora que vive fuera de Oaxaca me pregunta dónde conseguir el chile chilhuacle.
Con ella ya son varias las personas que me solicitan mayor información práctica y es ahora que se las proporciono.

El agricultor se llama Luis López Playas.
Su celular es (045) 236 107 42 15
Vive en la pequeñísima villa de Cuicatlán, Oax.

Hay que tener paciencia, pues este agricultor generalmente se la pasa en sus parcelas labrantías, a donde no llega la señal telefónica. Cuando retorna a su casa, después de las horas de trabajo, es cuando se le puede encontrar a él o a sus familiares.

Paciencia, pues... y se verán recompensados.