domingo, 15 de marzo de 2015

ZAACHILA Y SU HISTORIA PREHISPÁNICA

Se presentó al público en el mes de febrero de este 2015 un libro largamente esperado: Zaachila y su historia prehispánica, cuya portada es la siguiente:


Se debe al esfuerzo de sus coordinadores editoriales: Ismael G. Vicente Cruz y Gonzalo Sánchez Santiago. Con ser tan importante Zaachila, se impuso sobre su cielo un "silencio académico" que parece haber llegado a su fin, tras medio siglo de "ayuno" investigativo, tanto e fuentes documentales como e exploraciones arqueológicas... Por eso este libro marca un paraguas en la historia de la investigación de su pasado prehispánico. 

Participaron en los recursos financieros de la edición Conaculta, la Secretaría de Cultura del gobierno estatal y el H. Ayuntamiento de la villa de Zaachila.
El libro publica trabajos recientes que analizan el rico pasado mesoamericano de tan importante ciudad, ¡cuya antigüedad podría rondar los tres mil quinientos años!

Recoge aquellos textos y muchas ilustraciones presentadas en una serie de conferencias públicas organizadas para reflexionar sobre el "Quincuagésimo aniversario del descubrimiento de las tumbas 1 y 2" por el arqueólogo Roberto Gallegos...

Veamos en primer lugar su contenido y la nómina de investigadores que colaboraran en esta publicación. Enseguida publicaremos con permiso de los Coordinadores tanto su texto introductorio como el ensayo que escribió especialmente Marcus Winter para presentar al amplio público las razones de este libro.

Así mismo publico aquí el correo electrónico del Arqueólogo Gonzalo Sánchez Santiago, para que el lector interesado pueda contactarlo directamente si lo requiere: gsxochipilli@yahoo.com.mx

Lista de contenidos y autores:



El arqueólogo Roberto Gallegos encabezó el equipo de exploradores.
Aquí comparte aquella maravilla en esta foto histórica.



El lector hallará este punto de partida para entender las razones de la edición, explicada por sus Coordinadores editoriales:

INTRODUCCIÓN


Zaachila, la sede del antiguo señorío zapoteco, es un sitio emblemático en la arqueología de Oaxaca. Los documentos etnohistóricos junto con los descubrimientos arqueológicos de hace más de medio siglo, han servido para entender mejor la historia del principal asentamiento zapoteco en el Valle de Oaxaca hasta antes de la llegada de los europeos. Sin embargo, la labor de investigación arqueológica ha sido complicada; diversas circunstancias propiciaron que por varios años el conocimiento sobre la historia de Zaachila permaneciera estancado. La historia y la arqueología ―sobretodo ésta última― se encontraban limitadas en cuanto a la adquisición de nuevos datos. Por fortuna, en los últimos años esta situación ha cambiado en parte porque la comunidad ha mostrado un interés por conocer su propio pasado y porque las instituciones han brindado el apoyo para las investigaciones. En algún momento, la autoridad municipal, la comunidad y el Instituto Nacional de Antropología e Historia han coincidido y colaborado en pro de la investigación arqueológica, ya sea dentro del núcleo de la población o en la periferia.
Prueba del creciente interés por conocer la historia antigua de Zaachila es que en enero de 2012 se conmemoró el quincuagésimo aniversario del descubrimiento de las tumbas 1 y 2 de la zona arqueológica conocida como El Cerrito, y el cuadragésimo aniversario del descubrimiento de las tumbas 3 y 4 del barrio de San Sebastián Mártir. El día 28 de ese mismo mes se realizó una jornada académica que tuvo como sede el claustro del templo de Santa María de la Natividad. En esa ocasión se reunieron por primera vez investigadores de diferentes disciplinas quienes presentaron al público sus trabajos recientes sobre la arqueología de Zaachila, además de nuevas interpretaciones sobre lo ya descubierto hace algunas décadas; en otros casos se presentaron trabajos más generales sobre la cultura zapoteca. Esta jornada despertó la inquietud tanto de los académicos como del público en general por reunir en un volumen los textos de las ponencias presentadas en 2012. En 2013 emprendimos la gestión para el financiamiento de la publicación. En un inicio el proyecto editorial consistió en solicitar a los autores la preparación de los manuscritos tomando como base las ideas expuestas durante la jornada académica. El formato de ensayo permitió a los autores ahondar en detalles, actualizar información y enriquecer sus contribuciones con gráficos y fotografías. Así, a finales de 2013 se presentó el proyecto ya concluido a la Secretaría de las Culturas y Artes de Oaxaca (Seculta), institución que evaluó la propuesta y decidió apoyar su publicación.
Como resultado de la suma de esfuerzo, trabajo, paciencia y colaboración entre instituciones e investigadores, presentamos Zaachila y su historia prehispánica. En un inicio, la contribución de Marcus Winter y Cira Martínez López nos ofrece una perspectiva sobre la arqueología de Zaachila desde la Etapa de las Aldeas, un aspecto muy poco conocido, pasando por la Etapa de los Centros Urbanos hasta las ciudades-estado. Destacan los hallazgos correspondientes a la fase Tierras Largas que ponen en entredicho los paradigmas de la arqueología de Oaxaca que hasta el momento sólo se han centrado en el valle de Etla. Además, estos autores marcan las directrices a seguir en futuros trabajos arqueológicos. Por su parte, Roberto Gallegos Ruíz brinda un testimonio sobre el entorno y las condiciones en las que se llevó a cabo la exploración y el hallazgo de las tumbas 1 y 2.
El minucioso trabajo de recopilación y análisis de fuentes epigráficas le han permitido a Javier Urcid dilucidar un tema poco explorado, la relación entre el principal centro urbano del Valle de Oaxaca ―Monte Albán― y Zaachila. Robert Markens ofrece una interpretación novedosa sobre el significado de los espacios arquitectónicos del Montículo A en cuyo patio se hallaron las tumbas 1 y 2. Enseguida, Víctor de la Cruz propone una nueva interpretación sobre el topónimo que aparece en la página 33 del Códice Nuttall dedicada la Dinastía Xipe. Las fuentes etnohistóricas dan cuenta de movimientos de población de los Valles Centrales hacia el sur del Istmo de Tehuantepec durante el Posclásico Tardío; al respecto, el estudio de Alma Zaraí Montiel Ángeles y Víctor Manuel Zapien López contribuye con datos sobre la presencia de materiales arqueológicos zapotecos en el Istmo, principalmente de tumbas.
Dentro de los hallazgos recientes se encuentra un monumento procedente del Montículo B de El Cerrito. Se trata de un monolito con inscripciones que fue descubierto debido a la erosión y a la paulatina destrucción del montículo. En el estudio de Ismael Vicente Cruz y Javier Urcid se hace una lectura de los jeroglíficos del monolito y se enfatiza en la reutilización de los monumentos grabados en diferentes momentos.
En 1971 el arqueólogo Jorge Acosta hizo la exploración del montículo del Barrio de San Sebastián en donde encontró otras dos tumbas (la 3 y 4). A pesar de la importancia de este hallazgo, existe escasa información sobre la exploración y los objetos (éstos no se encuentran exhibidos al público). Con los datos proporcionados por Acosta y nuevas evidencias, Alicia Herrera Muzgo Torres e Ismael Vicente Cruz ofrecen una nueva interpretación sobre las etapas constructivas y la ocupación de las tumbas 3 y 4.
Los estudios que cierran este volumen tratan temas de la iconografía zapoteca. En el primero, José Leonardo López Zárate aborda aspectos sobre la guerra y los instrumentos bélicos usados por los zapotecos. El análisis de las representaciones en diversos soportes como figurillas, monumentos grabados, pintura mural y vasijas efigie, le permiten a López Zárate plantear una clasificación de los instrumentos de guerra, las prendas usadas para proteger el cuerpo y los implementos que complementaban los atavíos para la guerra. En el segundo, Gonzalo Sánchez Santiago trata sobre un par de elementos (serpiente y búho) que aparecen frecuentemente en silbatos con cuerpo de ave y cabeza humana. El autor propone que dichos silbatos cumplían la función de comunicar visual y audiblemente temas sobre la guerra, la muerte y transmutación de ciertos personajes.
Para finalizar, expresamos nuestro agradecimiento a las personas que han estado involucradas en la realización de este proyecto. Primeramente, agradecemos la confianza y el entusiasmo del presbítero Juan Ruiz Carreño, responsable de la parroquia de Santa María Natividad de Zaachila, por proporcionar el espacio para la realización del evento en el año 2012. Al maestro Roberto Gallegos Ruiz quien dedicó tiempo dentro de sus labores para regresar a Zaachila después de cincuenta años y compartir su experiencia durante las excavaciones en enero de 1962. Agradecemos a cada uno de los autores por el tiempo dedicado a la preparación de los artículos y por su paciencia durante el largo proceso de gestión y edición. Un reconocimiento especial a la licenciada Adriana Castillo Alonso quien durante su gestión como directora de la Biblioteca Pública Central Margarita Maza de Juárez, apoyó e impulsó el proyecto de publicación. A la Seculta del Gobierno del Estado de Oaxaca y al Honorable Ayuntamiento de la Villa de Zaachila 2014-2016, por su incondicional respaldo, confianza y cooperación. Agradecemos al maestro Rodrigo F. Cruz Iriarte por su apoyo y gestión ante la Seculta. A Gabriel de Elías, Óscar Tanat y Saraí Guzmán por el apoyo y dedicación en la etapa final de este proyecto.
Ismael Vicente Cruz y Gonzalo Sánchez Santiago
Villa de Zaachila, Oaxaca. Diciembre de 2014



Decoración es estuco de las tumbas de "El Cerrito"...


No es sencillo tener una visión panorámica de lo importante y complejo del panorama prehispánico zapoteco, pero para facilitarnos su comprensión se incluye un interesante y breve ensayo de Marcus Winter, quien ha explorado mucho del pasado zapoteco, destacando Monte Albán. Este es su texto:

Prefacio


Marcus Winter

Zaachila fue quizá la comunidad prehispánica más significativa en el valle de Oaxaca. Situada en una posición geográfica estratégica y privilegiada, ha sido ocupada continuamente durante por lo menos 3500 años. Fue la capital política de los zapotecos en el Posclásico Tardío (1250-1521 d. C.), complementada por Mitla, la capital religiosa. Fue la sede de la Dinastía Xipe, como se conoce a la familia o la Casa Real de Zaachila del Posclásico, manifestada en las tumbas 1 y 2 en el Códice Nuttall ―uno de los pocos manuscritos pictográficos sobrevivientes de la conquista― y en los documentos coloniales, tanto pictográficos (el Lienzo de Guevea) como escritos. Fray Francisco de Burgoa, el cronista dominico e historiador de Oaxaca del siglo XVI, radicaba en Zaachila, no lejos del principal centro dominico en Cuilapan. Irónicamente, y a pesar de su trayectoria, contamos con pocos datos arqueológicos del sitio. Existen datos, pero son inéditos; hay algunos textos, pero están agotados o son difíciles de obtener.


La cerámica policromada de Zaachila asombró al mundo...

Uno de los propósitos de este libro, Zaachila y su historia prehispánica, es remediar esta situación al proporcionar a los ciudadanos de Zaachila, a los especialistas, a los estudiantes y al público en general un cuerpo sólido de información sobre Zaachila prehispánica. Los coordinadores, Ismael Gabriel Vicente Cruz y Gonzalo Sánchez Santiago, han reunido diez estudios originales que documentan la larga secuencia cronológica, varios aspectos de los periodos Clásico (550-850 d. C.) y Posclásico Temprano (850-1250 d. C.) y algunas observaciones novedosas sobre el Posclásico Tardío y las famosas tumbas 1 y 2, cuyo descubrimiento en 1962 por el arqueólogo Roberto Gallegos Ruiz comprobó la importancia prehispánica de Zaachila previamente señalada por los historiadores.

Ahora, más de 50 años después de la exploración de las tumbas, contamos con una visión de la arqueología de Oaxaca que sitúa los restos arqueológicos en un contexto antropológico y comparativo que abarca la comunidad, la región y los otros grupos con quienes interactuaban los antiguos zaachileños. Por ejemplo, entre los bellísimos y extraordinarios artefactos hallados en las tumbas 1 y 2 de Zaachila están unos instrumentos para tejer, hechos de huesos finamente grabados con imágenes de animales y humanos. En la Tumba 7 de Monte Albán, descubierta 30 años antes que las tumbas de Zaachila, Alfonso Caso encontró algunos huesos similares. De hecho, los implementos de Monte Albán y Zaachila son tan similares que uno puede suponer que fueron hechos por los mismos artesanos y, más significativo todavía, que las mujeres que los utilizaron eran de familias reales de descendencia zapoteca y mixteca, emparentadas por sangre y/o por matrimonio. Hay que decir que los grupos de poder vivían en el centro del Valle de Oaxaca ―en Zaachila y Xoxocotlán― y tenían nexos ancestrales con la antigua ciudad de Monte Albán.

La prominencia de Zaachila en el Posclásico Tardío sugiere que tiene raíces de gran antigüedad, y los artículos en este libro lo demuestran. La trascendencia de Zaachila se debió a factores geográfico-ecológicos y en el cómo sus habitantes prehispánicos utilizaban sus recursos. El Valle de Oaxaca se conforma por tres sub-valles: Etla, Tlacolula y Zaachila-Zimatlán. La ciudad de Oaxaca está en la confluencia de los tres, posicionada favorablemente para coordinar actividades económicas a través de los mercados y para administrar asuntos políticos a través de los representantes de las comunidades aledañas. Monte Albán estuvo en una posición análoga en tiempos prehispánicos, y la distribución de asentamientos en el valle incluía comunidades de segundo rango, como San José Mogote, Macuilxóchitl y Zaachila, que controlaban tierras y recursos en cada sub-valle. De hecho el espacio agrícola más amplio y productivo en el Valle de Oaxaca está inmediatamente al este de Monte Albán; Zaachila, en la orilla sur del centro del valle, está en una posición estratégica para controlar tales terrenos. El centro del sitio arqueológico de Zaachila, llamado El Cerrito, fue construido sobre un saliente rocoso que parece una isla elevada, arriba de un área de posibles inundaciones, en un lago de aluvión. Su altura permite la vigilancia, además la comunidad está al mismo lado del río Atoyac que Monte Albán, lo que facilita la comunicación.


"El Cerrito" al momento de iniciar su exploración arqueológica...


"El Cerrito" hoy...


Al lado oeste de El Cerrito se encuentran suelos arenosos con sedimentos derivados de la erosión de los cerros al pie del monte, mientras que al este aparecen limos y arcillas finas depositadas por las inundaciones del río Atoyac. Cada tipo de suelo tiene sus respectivos cultivos, por ejemplo, hoy en día los nogales y los sembradíos de cacahuates están en la parte arenosa, y el cultivo de maíz y vegetales en el lado este. Por medio del análisis de polen y de otros materiales extraídos de los antiguos suelos, debe ser posible identificar las plantas cultivadas en tiempos prehispánicos. Al parecer, Zaachila cuenta con un micro-ambiente único en el valle. A unos 1490 metros sobre el nivel del mar, su clima es relativamente calido y suave, casi tropical, en comparación con otras partes del mismo valle (la cima de Monte Albán está a aproximadamente 1900 metros de elevación). En Zaachila crecen algunas plantas como la palma coyul y el cuajinicuil, características de tierra caliente y no cultivadas en otras partes del Valle de Oaxaca. Así esperaríamos que en tiempos prehispánicos Zaachila hubiera producido frutas y vegetales especializados, además de grandes cantidades de maíz en dos o tres cosechas por año para intercambiar con otras comunidades o abastecer al mercado en Monte Albán.

Este libro documenta una ocupación del Preclásico Inferior ―las fases Tierras Largas (1400-1200 a. C.) y San José (1200-900 a. C.)― en el área al norte de la iglesia en Zaachila. Un reto para el futuro es determinar cuál fue la extensión de la comunidad, ya que está tapada por dos o más metros acumulados de sedimento y depósitos culturales más tardíos. Desde que se iniciaron las exploraciones arqueológicas en San José Mogote en la década de 1960, los arqueólogos hemos aceptado la interpretación de que San José Mogote era el único asentamiento con varios cientos de habitantes en el Preclásico Inferior en el Valle de Oaxaca, siendo todas las demás aldeas de menos de 100 habitantes. San José Mogote cubrió aproximadamente seis hectáreas en la fase Tierras Largas y contaba con unos 300 habitantes; cubrió aproximadamente 20 hectáreas en la fase San José y tenía unos 1000 habitantes. Es posible estimar su tamaño porque el sitio arqueológico está sobre el pie del monte, y aunque los edificios tempranos están tapados por construcciones más tardías, aparecen fragmentos de cerámica en la superficie con los cuales se pueden fechar las ocupaciones. El caso de Zaachila no es así: las ocupaciones tempranas están tapadas por el aluvión y por construcciones tardías casi siempre sin evidencias en la superficie. Un programa de sondeo sistemático en el futuro permitiría estimar el tamaño (área y número de habitantes) periodo por periodo. Mientras, existe la posibilidad de que Zaachila en el Preclásico pudiera haber sido grande y un rival de San José Mogote.

Otro tema que merece investigación es el del papel de Zaachila en la fundación y desarrollo temprano de Monte Albán. Zaachila pudiera haber sido la pieza clave entre las aldeas pequeñas en Xoxocotlán, El Rosario y la ciudad de Oaxaca, que se unieron al final de la fase Rosario (500 a. C.) para tomar posesión del cerro y del territorio ahora llamado Monte Albán. Contamos con relativamente poca cerámica de la fase Danibaan (500-300 a. C.) de Zaachila, lo que puede implicar que Zaachila contribuyó con gente para la fundación de Monte Albán y como consecuencia su población disminuyó. Una vez establecido el mercado en Monte Albán, la gente de Zaachila pudo haber participado con sus productos agrícolas especializados.

En el siguiente periodo, la fase Pe (300-100 a. C.), Monte Albán comenzó a extender su poder en el Valle de Oaxaca por medio de la fuerza y la conquista. Zaachila pudiera haber sido un aliado fuerte, controlando los grandes espacios agrícolas además de las aldeas cercanas, como Cuilapan, San Agustín de las Juntas y otras que produjeron cerámica para abastecer a la gran ciudad. Durante la fase Nisa (100 a. C.-200 d. C.), Zaachila y asentamientos similares como, por ejemplo, Jalpan y Cuatro Mogotes, en el fondo del valle, administraron los terrenos y controlaron los productos que abastecieron a Monte Albán. Zaachila no cuenta con un yacimiento de piedra a la mano (mucha construcción se basa en adobe) y dado que la fuente más cercana está a unos 7.5 km al sureste, es posible que Zaachila hubiera subyugado a Cerro Tilcajete para controlar y abastecerse de la piedra sedimentaria de alta calidad utilizada para las construcciones El Cerrito.

Un tercer tema para la investigación futura es el papel de Zaachila como ciudad-estado durante la fase Xoo (600-850 d. C.). Las piedras grabadas dispersas en el pueblo implican que Zaachila pudo ser igual de grande y prominente como los otros centros en el Valle de Oaxaca como Macuilxóchitl, Lambityeco, Cerro de la Campana, Jalieza y otros, conocidos por sus palacios con tumbas, sus templos, sus juegos de pelota y sus representaciones de gobernantes en las piedras grabadas y esculturas. De hecho, las tumbas 1 y 2 de Zaachila posiblemente fueron construidas y utilizadas en la fase Xoo y reutilizadas en el Posclásico Tardío. Las grandes plataformas aun no exploradas en El Cerrito son basamentos para templos mientras que la bajada en el lado este del sitio arqueológico pudo ser una cancha de juego de pelota cuya piedra fue removida y reutilizada en el periodo colonial, durante la construcción de la iglesia. Parece probable que de nuevo en la fase Xoo existían alianzas entre Zaachila y Monte Albán, aunque los detalles de tales relaciones y sus cambios a través de los años requieren una mejor definición.

Monte Albán y el Valle de Oaxaca sufrieron un gran cambio por 800-850 d. C. con el colapso de Monte Albán y varios otros centros de la fase Xoo, como son Cerro de la Campana, Lambityeco y otros. Es posible que Zaachila fuese uno de los lugares que continuó siendo ocupado aunque al parecer la construcción mayor cesó. Las tumbas 3 y 4 explorados por el Arqueólogo Jorge R. Acosta en el Barrio San Sebastián son más antiguas que las tumbas 1 y 2, asignadas a la fase Liobaa (850-1250 d. C.) del Posclásico Temprano. Algunos rescates arqueológicos recientes en Zaachila también han revelado materiales de la fase Liobaa, lo cual apoya esta idea.

Otra meta de este libro es comunicar a la comunidad actual la importancia de participar en la conservación y protección del patrimonio cultural prehispánico de Zaachila.

Es de esperar que los temas del libro sean de interés no solamente para los colegas arqueólogos sino para la población en general. Agradezco a los coordinadores, Ismael Gabriel Vicente Cruz y Gonzalo Sánchez Santiago, la oportunidad de participar en el libro y al Maestro Adán López Santiago, Presidente Municipal de la Villa de Zaachila periodo 2011-2013, y al actual Presidente Municipal Raciel Vale López, por su interés en fomentar la cultura y protección del patrimonio arqueológico de Zaachila.


Ilustración científica de algunos hallazgos de cerámica prehispánica incluidos en el libro...

Sólo nos resta desear que tan buen compendio se ponga a la venta en librerías, pues las ediciones que hace el gobierno estatal o municipal, aunque excelentes, rara vez gozan de esa ventaja.
Durante su presentación en la Casa de la Ciudad hubo tumultos para conocer este libro y escuchar los comentarios de los investigadores Iván Rivera y Manuel Hermann Lejarazu. Eso nos confirma la excelente acogida que ya tiene este libro largamente esperado. Que no esperemos otro medio siglo para el siguiente y que los habitantes de Zaachila se sientan dignos herederos del antiguo esplendor aquí reflejado y reciban de buen grado nuevas investigaciones.






6 comentarios:

  1. Hola, ¿dónde puedo comprar / leer el libro?

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    1. no lo venden aun regalaron algunos ejemplares durantes las presentaciones proximamente se dira si sacaran a la venta

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  2. no lo venden aun regalaron algunos ejemplares durantes las presentaciones proximamente se dira si sacaran a la venta

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  3. esta bien el libro pero lo mas triste es que sus vestigios (piedras grabadas) las tienen al intemperie, se están deteriorando..debería el municipio y los habitantes que salven su patrimonio histórico, he investigado sobre zaachila entre la población y he descubierto que existen túneles lo cuales uno esta bajo las tumbas y la entrada esta dentro de un propiedad háganme el favor todo debería estar bajo los cuidados del municipio y la verdad tendrían mas fluencia turística a los gabachos les gusta meterse en túneles cuevas.. saludos..

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  4. zaachila, pueblo magico, históricamente culturalmente, tradicionalmente es muy complejo y diverso, hay datos que no me queda claro aun, el mercado , su transformación. alguien sabe donde encuentro información, todo lo que enceuntro es actual, quiero saber como se fundó, quien, por que, cuando.

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